07-04-2007, 11:12 AM

En la República Dominicana, los niños de la familia Hernández tenían deberes iguales a los de los demás pequeños. Sin embargo, aquí en Estados Unidos ayudan a sus padres a pagar las facturas, a girar cheques y a operar su propio negocio de tintorería.
Rubí, de 17 años; Rocío, de 15, y Samuel hijo, de 14, hablan inglés con fluidez, mientras que sus padres lo entienden pero les cuesta trabajo hablarlo y escribirlo.
Los adolescentes ayudan a sus padres fungiendo como sus intérpretes en la escuela, en tiendas, en oficinas de servicios públicos, al usar el teléfono e incluso al mirar la televisión.
"Cuando traduzco, me siento orgullosa de mí misma y agradecida con mis padres por haberme traído acá", dijo Rubí, estudiante de la secundaria Central Crossing.
http://www.elnuevo.com/257/story/25595.html