04-04-2007, 10:23 PM

Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística, nació en diciembre de 2005, creada por un pequeño grupo de ciberactivistas que se conocían a través de internet y descubrieron que compartían intereses comunes, sueños comunes y problemas comunes. La red creció con rapidez y hoy consta de muchos miembros que traducen a más de diez lenguas. Este Manifiesto expresa su común filosofía.
Todas las lenguas del mundo deben contribuir, y así lo hacen, a la hermandad del género humano. Contrariamente a lo que muchos creían, una lengua no es sólo estructura gramatical, palabras engarzadas de acuerdo con un código sintáctico, sino también, y sobre todo, creación de significado a partir de nuestros sentidos. Con ellos observamos, interpretamos y expresamos el mundo desde un lugar personal, geográfico y político determinado. Por eso, ninguna lengua es neutra y en sus genes lleva la huella de la cultura a que pertenece. El latín, primera lengua imperial, alcanzó su apogeo sobre los restos de las lenguas que destruyó conforme las legiones romanas extendían su dominio territorial por el sur de Europa y el norte de África. No parece extraño entonces que en los albores del Renacimiento fuese la lengua española, hija genética del latín, quien repitiese una nueva devastación, esta vez entre los pueblos conquistados en el continente americano.
Imperio y lengua imperial van siempre juntos y son, por definición, depredadores. Rechazan la alteridad. Toda lengua imperial se constituye en sujeto de la Historia, narra ésta desde su punto de vista y aniquila (o trata de aniquilar) el de las lenguas que considera inferiores. La Historia oficial de un imperio no es nunca inocente, sino que está motivada por el afán de justificar hoy sus actos del ayer para proyectar hacia mañana su propia versión.
http://www.tlaxcala.es/manifiesto.asp?section=2&lg=es