02-10-2008, 06:45 PM
02-10-2008, 07:02 PM
Mi primer viaje al DF fue, precisamente, en 1968. Acababan de inaugurar el metro y de organizar el mundial de fútbol. Un amigo me llevó a la Plaza de las Tres Culturas a ver los ascensores acribillados. Sucede que los edificios que dan a la Palza empiezan como a la altura del tercer o cuarto piso, y los ascensores dan al gran espacio abierto. Cuando empezaron los tiros, decenas de estudiantes buscaron refugio en ellos, pero los milicos cortaron la corriente y los ametrallaron a través de las puertas. Cuando por fin las abrieron, los cadáveres literalmente se desparramaron por el pavimento. Fue una precursora de Tien an Men, organizada por el Ministro de Gobernación del Gobierno de Díaz Ordas, don Luis Echeverría Álvarez, que luego lo sucedería en el mando, y de quien un David Alfaro Siqueiros, que en complicidad con el Partido Comunista Mexicano y la despechada Frida Kahlo, jugaría un papel decisivo en el asesinato de Trotsky, y para entonces estaba medio gagá, porque mientras daba sus valedictorias pinceladas al mural del Poliforo, afirmaba que Echeverría era el nuevo cardenismo. O tempora, o mores!
sergio
sergio
05-10-2008, 02:16 PM
“Hija, debemos oponernos a la idea de que la libertad es poder elegir tus propias ataduras”
Qué gran frase, Atenea. Esa es precisamente la libertad que nos venden y compramos como idiotas.
Y qué bellas y emotivas tus palabras, Miguel Por-qué-no-me-sorprende.
He leído en algún lado que es muy probable que la furibundia anticomunista del guardián del norte tuviera algo que ver con aquella atrocidad, para variar.
Irónicamente, en el 68 francés fue el propio partido comunista el que traicionó aquella revolución –muchos se niegan a llamarla revolución– , llamando a los trabajadores “al orden” después de obtener unas indignas migajas de la patronal y el gobierno. Esos trabajadores que tan bella unión habían formado con los estudiantes “burgueses” en lo que fue, ante todo, un canto a la vida, a la vida sin tener que elegir entre ataduras. Evidentemente, al PC todo aquello de la “Imaginación al poder” le iba grande y se le salía de los esquemas, unos esquemas tan estrechos como los de las derechas en el poder y la sociedad bienpensante en general. A partir de su llamada al orden todo empezó a desactivarse y el todopoderoso mercado inició su implacable tarea de descomposición y reciclaje. A pesar de todo, el 68 dejó su legado.
La masacre de Tlatelolco en México es una de esas cuentas pendientes que algún poder, tarde o temprano, tendrá que aclarar y asumir.
Saludos,
Cristóbal
Qué gran frase, Atenea. Esa es precisamente la libertad que nos venden y compramos como idiotas.
Y qué bellas y emotivas tus palabras, Miguel Por-qué-no-me-sorprende.
He leído en algún lado que es muy probable que la furibundia anticomunista del guardián del norte tuviera algo que ver con aquella atrocidad, para variar.
Irónicamente, en el 68 francés fue el propio partido comunista el que traicionó aquella revolución –muchos se niegan a llamarla revolución– , llamando a los trabajadores “al orden” después de obtener unas indignas migajas de la patronal y el gobierno. Esos trabajadores que tan bella unión habían formado con los estudiantes “burgueses” en lo que fue, ante todo, un canto a la vida, a la vida sin tener que elegir entre ataduras. Evidentemente, al PC todo aquello de la “Imaginación al poder” le iba grande y se le salía de los esquemas, unos esquemas tan estrechos como los de las derechas en el poder y la sociedad bienpensante en general. A partir de su llamada al orden todo empezó a desactivarse y el todopoderoso mercado inició su implacable tarea de descomposición y reciclaje. A pesar de todo, el 68 dejó su legado.
La masacre de Tlatelolco en México es una de esas cuentas pendientes que algún poder, tarde o temprano, tendrá que aclarar y asumir.
Saludos,
Cristóbal
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