El otro día vi un libro que acababa de publicar Losada, un libro de Aristóteles con traducción de Patricio Azcárate. Es una vergüenza. Es una versión retraducida del francés del siglo pasado. Si se levanta el viejo Gonzalo Losada*, se muere. Y Henríquez Hureña también. Una editorial de ese prestigio no puede hacer eso. El costo de la traducción de una lengua como el griego puede ser alto, pero queda.
* Gonzalo Losada, editor español que fundó en 1938 la editorial Losada.
Este es un extracto de "Gregorio Weinberg o el editor intelectual", entrevista incluida en la delicia de revista
Páginas de Guarda (número 2, primavera de 2006), de la Cátedra de Corrección de Estilo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Si se levanta el viejo Gonzalo Losada*, se muere. Y Henríquez Hureña también.
¡Y sobre todo Aristóteles!
¿Por qué tradujeron el texto del francés y no del griego? ¿Es mucho más barata la traducción francés-español?
Eva, si estás por aquí, me parece una buena idea que mandes un mensajito a esa editorial.
Me dan ganas de gritar al leer cosas como ésta. Los textos de los filósofos griegos son parte de nuestro patrimonio cultural y me entristece mucho saber que se masacran en otros idiomas sólo porque hay editoriales que no quieren pagar lo que corresponde.
Si quieren dañar su reputación que lo hagan, pero en mi opinión no tienen derecho de "jugar" con obras como las de Aristóteles.
Uf, sí, realmente inexplicable. La verdad es que dichas traducciones las suelen hacer profesores y catedráticos de Filología Clásica que además realizan un comentario y notas al texto. No me tiene ningún sentido, que ya no estamos en la Edad Media, cuando los textos clásicos nos llegaban a través de los árabes. Además, han escogido una traducción antigua, por lo que veo, con lo que ello implica (recuerdo una discusión de hace unos meses con Miguel acerca de cómo cada generación necesita nuevas traducciones de los clásicos).
Me dan ganas de gritar al leer cosas como ésta. Los textos de los filósofos griegos son parte de nuestro patrimonio cultural y me entristece mucho saber que se masacran en otros idiomas sólo porque hay editoriales que no quieren pagar lo que corresponde.

Si quieren dañar su reputación que lo hagan, pero en mi opinión no tienen derecho de "jugar" con obras como las de Aristóteles.
Comparto la indignación.
María