17-08-2008, 02:25 PM
Valga este espacio como desahogo de tantos problemas que aquejan a los maestros y de paso como un posible medio para cambiar la mentalidad de uno que otro despistado que venga a caer aquí.
Hace algunos años, "El Pájaro" fue Secretario de Educación en Nuevo León. A pocos meses de tomar el cargo, se aplicó un examen nacional donde Nuevo León obtuvo el primer lugar. De inmediato se anunció/presumió con bombo y platillo como un logro de su administración. Tres años después, Nuevo León cayó varios lugares y las declaraciones de "El Pájaro" no se hicieron esperar: la culpa era de los maestros. ¿Quién cree que este señor vino a mejorar el sistema en unos meses y que los maestros terminamos arruinándolo en varios años?
De un tiempo para acá, percibo un ataque cada vez mayor hacia la tropa, es decir, hacia los maestros, por ser ellos quienes dan la cara. Cuando algo sale bien, es gracias a las autoridades; cuando algo sale mal, es culpa de los maestros. (Cualquier parecido con nuestros atletas en las olimpiadas no es mera coincidencia).
El viernes terminé uno de los cursos milagrosos que imparte la Secretría con el fin de mostrar que se capacitó a x-mil maestros y para justificar puestos. No me sorprendió que el curso fuera una sarta de palabrerías sin sentido y que lo mejor que se pudo obtener en los debates fuera 1) desahogo de nuestras frustraciones 2) intercambio de ideas prácticas 3) apoyo por parte del instructor.
Cada vez más se concentran en la escuela y los maestros las esperanzas de corregir milagrosamente a la sociedad entera, como se explica en este texto que forma parte del curso mencionado:
"(...) El México del nuevo milenio demanda que el sistema educativo nacional forme a sus futuros ciudadanos como personas, como seres humanos conscientes, libres, irremplazables, con identidad, razón y dignidad, con derechos y deberes, creadores de valores y de ideales. En la escuela, los alumnos han de encontrar las condiciones adecuadas para el desarrollo pleno de sus capacidades y potencialidades; de su razón y de su sensibilidad artística, de su cuerpo y de su mente; de su formación valoral y social; de su conciencia ciudadana y ecológica. Ahí deben aprender a ejercer tanto su libertad como su responsbilidad; a ejercer con libertad y responsabilidad su sexualidad; a convivir y a relacionarse con los demás; a sentirse parte esencial de su comunidad y de su país; a cuidar y a enriquecer nuestro patrimonio natural, histórico y cultural; a sentirse contemporáneos y contunuadores de quienes han contribuido a crear al México libre y democrático" -¡ja!- "en que vivimos."
"La formación de los niños y jóvenes de acuerdo con los valores cívicos y éticos es la mejor manera para que interioricen el trato igualitario entre hombres y mujeres, el respeto a todas las diferencias sociales, económicas, políticas, étnicas y religiosas, así como para prevenir, encarar y resolver graves problemas de nuestro tiempo, como la drogadicción, la violencia, la inequidad y el deterioro ambienta." (Y todo por el mismo precio).
Cada año he visto cómo nos aumentan las responsabilidades, lo cual va de la mano de la negación de éstas por parte de otros grupos: medios de comunicación, gobierno, padres de familia, asociaciones religiosas, etc.
Esta vez me sorprendió encontrar que ahora nos culpan de la sociedad machista en que vivimos y de la deserción escolar. En un texto donde se relata la historia de Rosita, una niña que abandona la escuela porque su madre le dice que al fin y al cabo es mujer y la van a mantener, se culmina con la siguiente conclusión:
"...pienso en Rosita Jiménez y en tantas niñas que por ser niñas abandonan las escuelas y con ello la posibilidad de convertir en realidad sus sueños. Todavía hoy, pienso también en los directores y maestros que cruzados de brazos lo permitimos".
Y vamos, no niego que deberíamos hacer algo como maestros para mejorar nuestra sociedad, pero repito, cada vez veo más como se desea poner en evidencia a los profesores como culpables de todos los males.
Hace algunos años, "El Pájaro" fue Secretario de Educación en Nuevo León. A pocos meses de tomar el cargo, se aplicó un examen nacional donde Nuevo León obtuvo el primer lugar. De inmediato se anunció/presumió con bombo y platillo como un logro de su administración. Tres años después, Nuevo León cayó varios lugares y las declaraciones de "El Pájaro" no se hicieron esperar: la culpa era de los maestros. ¿Quién cree que este señor vino a mejorar el sistema en unos meses y que los maestros terminamos arruinándolo en varios años?
De un tiempo para acá, percibo un ataque cada vez mayor hacia la tropa, es decir, hacia los maestros, por ser ellos quienes dan la cara. Cuando algo sale bien, es gracias a las autoridades; cuando algo sale mal, es culpa de los maestros. (Cualquier parecido con nuestros atletas en las olimpiadas no es mera coincidencia).
El viernes terminé uno de los cursos milagrosos que imparte la Secretría con el fin de mostrar que se capacitó a x-mil maestros y para justificar puestos. No me sorprendió que el curso fuera una sarta de palabrerías sin sentido y que lo mejor que se pudo obtener en los debates fuera 1) desahogo de nuestras frustraciones 2) intercambio de ideas prácticas 3) apoyo por parte del instructor.
Cada vez más se concentran en la escuela y los maestros las esperanzas de corregir milagrosamente a la sociedad entera, como se explica en este texto que forma parte del curso mencionado:
"(...) El México del nuevo milenio demanda que el sistema educativo nacional forme a sus futuros ciudadanos como personas, como seres humanos conscientes, libres, irremplazables, con identidad, razón y dignidad, con derechos y deberes, creadores de valores y de ideales. En la escuela, los alumnos han de encontrar las condiciones adecuadas para el desarrollo pleno de sus capacidades y potencialidades; de su razón y de su sensibilidad artística, de su cuerpo y de su mente; de su formación valoral y social; de su conciencia ciudadana y ecológica. Ahí deben aprender a ejercer tanto su libertad como su responsbilidad; a ejercer con libertad y responsabilidad su sexualidad; a convivir y a relacionarse con los demás; a sentirse parte esencial de su comunidad y de su país; a cuidar y a enriquecer nuestro patrimonio natural, histórico y cultural; a sentirse contemporáneos y contunuadores de quienes han contribuido a crear al México libre y democrático" -¡ja!- "en que vivimos."
"La formación de los niños y jóvenes de acuerdo con los valores cívicos y éticos es la mejor manera para que interioricen el trato igualitario entre hombres y mujeres, el respeto a todas las diferencias sociales, económicas, políticas, étnicas y religiosas, así como para prevenir, encarar y resolver graves problemas de nuestro tiempo, como la drogadicción, la violencia, la inequidad y el deterioro ambienta." (Y todo por el mismo precio).
Cada año he visto cómo nos aumentan las responsabilidades, lo cual va de la mano de la negación de éstas por parte de otros grupos: medios de comunicación, gobierno, padres de familia, asociaciones religiosas, etc.
Esta vez me sorprendió encontrar que ahora nos culpan de la sociedad machista en que vivimos y de la deserción escolar. En un texto donde se relata la historia de Rosita, una niña que abandona la escuela porque su madre le dice que al fin y al cabo es mujer y la van a mantener, se culmina con la siguiente conclusión:
"...pienso en Rosita Jiménez y en tantas niñas que por ser niñas abandonan las escuelas y con ello la posibilidad de convertir en realidad sus sueños. Todavía hoy, pienso también en los directores y maestros que cruzados de brazos lo permitimos".
Y vamos, no niego que deberíamos hacer algo como maestros para mejorar nuestra sociedad, pero repito, cada vez veo más como se desea poner en evidencia a los profesores como culpables de todos los males.

son una payasada. No sirven para nada, salvo para acumular puntaje y ascender en el escalafón docente. Y con ese fin se planifican. Son contados los cursos que sí capacitan o aportan soluciones a la problemática educativa. La mayoría, como dije, sirve para sumar y sumar... ascender... huir del aula. Porque, en definitiva, ¿cuál es la razón por la que un maestro quiera ascender a una secretaría o a un cargo de dirección, además de querer ganar más dinero? SALIR DEL AULA. ¿Y por qué quiere salir del aula? Porque la situación se hace cada día más insostenible. 