Ese juego que tú conoces como "tinenti" o "payana", en México se llama "matatena". Se puede jugar con piedritas, pero también hay unas piececitas especiales para eso, como con patas. Yo me pasaba horas jugándolo.
También me encantaba brincar la reata (cuerda), pero en grupo, cuando dos compañeras la sostienen y las demás hacen una fila para irla brincando de a una, de a dos y hasta de a tres al mismo tiempo.
Escondidillas, encantados, brincar al burro, avioncito (la rayuela argentina). Eran en general juegos para los que no se requería mucho "software", sino nada más mucha energía... qué diferentes de los de ahora, ¿verdad?
¿Qué otros juegos recuerdan?

Era adicta al elástico. En los recreos, cuando estaba en el colegio. En el balcón, cuando estaba en casa. Claro, como solo éramos dos (mi hermana y yo), el tercero eran los barrotes del balcón. 
Mi juego preferido era el "Tinenti" o también le llaman la "Payana".
Me encantaba. No sé si sabés que en la zona de Misiones/Corrientes se lo llama "capichuá". 
Por supuesto... cómo se me fue a olvidar el "resorte" (elástico)!!!
A veces era difícil dar con la silla de patas adecuadas para jugar cuando sólo éramos dos (o una)...
Los "encantados" era algo muy simple... hay un grupo de niños y uno es el encantador. Éste corre atrás de todos los demás para tratar de tocarlos y así "encantarlos". Si te toca el encantador, te tienes que quedar "inmóvil" justo en el lugar donde te haya alcanzado. El chiste era dejar "encantados" a los más posibles. Yo prefería huir del "encantador" que ser "encantadora".
On juegos no tan sanctos...
No sé si ahora ocurre como en mi niñez, pero estaba muy marcada la diferencia entre los "juegos de nenas" y los "juegos de nenes".
Bueno, a mí me divertían más los juegos de varón. Uno de los juegos, ejem, que más recuerdo era...
quién escupía más lejos.



¡Me encantaba!
También recuerdo esas rondas infantiles, pero es que ahí también jugaban los varones, me parece recordar. "Un patito muy presumido un domingo salió a pasear...".
Un juego súper bobo: el huevo podrido.
Un juego de las fiestas de cumpleaños: el baile de la silla. Más adelante... la temida ¡botellita!
Marcela, ¡eso me recuerda a otro juego!
Varios amigos se esconden en una habitación a oscuras, y uno de ellos los tiene que encontrar. Cuando toca a alguno, tiene que adivinar quién es. No me acuerdo cómo se llamaba. :p
¡El cuarto oscuro!
Y Rosi mencionó el espirógrafo...
En realidad, lo mencionó Gabriela. Yo nada más agregué que a mí también me encantaba...
Gracias por la explicación y las fotos del ludo. Me parece que es el parchìs de España o el parkasè de México. Ese me gustaba, pero no mucho.
Yo creo que yo tuve muchas muñecas, pero de la que más me acuerdo es de una a la que se le podía cambiar el pelo. Era pelona y uno le ponía la peluca que quisiera. Larga, corta, rubia, pelirroja... Eso sí, nunca tuve una Barbie (las hijas de mi vecina tienen, sin exagerar, más de 50 barbies!!! Qué horror!!!!)
Yo aprendí a doblar en bici algo más joven que Au; lo que hasta ahora no he podido hacer es doblar en patines (de ruedas o de hielo)... tuve de los de cuatro rueditas, pero tengo curiosidad de aprender en los de ruedas alineadas, solo que le tengo pánico a las caídas...
En cuanto a juguetes de niños, nada más los de mi hermano porque toda la vida estuve en colegio de mujeres nada más. Me acuerdo que le encantaba disfrazarse de lo que fuera: ultraman, hombre araña, batman, el que estuviera de moda; luego le dio por la guitarra y creo que a partir de entonces todos los juguetes que tuvo, hasta ahora, fueron guitarras....
Soy A-DIC-TA.
...
Con los años he descubierto que armar rompecabezas y descifrar criptogramas son una alternativa fantástica para canalizar las tendencias levemente obsesivas de personalidades como la mía... lo de las 2500 piezas no fue intencional, sino que simplemente no pude determe hasta terminar, porque cada vez que colocaba una pieza decía "ya, una más y me acuesto".
En fin, los rompezabezas son lejos, pero lejos, lo mejor que hay.
Ah... menos mal que no soy la única... eso de "ya, una más y me acuesto", lo conozco muy bien... no se me había ocurrido que los rompecabezas sirvieran para canalizar tendencias obsesivas, pero tal vez sea cierto... de criptogramas, no sé, pero los crucigramas también me apasionan... además, creo que son un buenísimo ejercicio para traductores o profesionales de la lengua en general...