13-08-2008, 07:15 PM
¿Mismo libreto?
Mikheil Saakashvili lanza a las huestes georgianas sobre Osetia del Sur con la seguridad de que Estados Unidos acudiría en su ayuda, probablemente porque fue alentado para ello, como en su momento Rumsfeld alentó a Saddam Hussein a invadir Kuwait dando paso a una estrategia de largo plazo que ¿culminó? con la invasión de Irak una década después de bombardeos inmisericordes que costaron la vida a un millón de iraquíes, entre ellos 500 mil niños que no accedieron a medicinas por las "sanciones económicas" impuestas "por la ONU".
A lo mejor Saakashvili sólo apostaba a que el diploma de Harvard sumado a la promesa de integrar a su país en la OTAN le daba ciertas garantías. Quién sabe si la invitación a ingresar al tratado militar occidental era parte de una estratagema para poner a prueba su disposición cumpliendo eficientemente la primera tarea que se le encomendara, que en este caso habría sido probar la resolución de Rusia para defender su entorno. Probablemente los estrategas estadounidenses se merezcan la sospechas de idiotas, pero no creo que calcularan que por las Olimpiadas los rusos optarían por ganar medallas descuidando su flanco occidental, de por sí bastante invadido por la dupla anglosajona. No hay que olvidar que ya inició la colocación de radares en la República Checa y de plataformas de lanzamiento de misiles en Polonia para "responder a un potencial ataque nuclear iraní" (esta explicación sí que es para idiotas), ni que en Afganistán y las ex repúblicas soviéticas hay una plétora de bases militares en las fronteras con China y Rusia.
¿A qué podría aspirar Georgia en la OTAN, sino a ser otro estado misilero como Kosovo, un parapeto de la estrategia de cerco militar sobre Rusia y China desplegada por Estados Unidos desde los ataques del 11S?, aun considerando que es un paso estratégico para los oleoductos y gasoductos que permitirían a Rusia exportar sus energéticos a Europa con un costo más competitivo.
Hay analistas que piensan que para el bloque militarista occidental habría llegado la hora de una nueva guerra mundial, en parte como respuesta a los retos que plantea la negra perspectiva que impone la triple crisis (energética, alimentaria y ambiental) a "los mercados" en un contexto de aguda debilidad del sistema financiero internacional y en el que los que detentan los recursos (liquidez) necesarios para enfrentar esa crisis son nada menos que los rivales más temidos de Occidente: China y Rusia junto a aliados, como Japón e India, cuya disponibilidad a honrar sus acuerdos tácitos con el bloque dominante (UE y EU+Inglaterra) asediado por la crisis, podría verse influida por consideraciones mas bien pragmáticas. Japón está muy activo en el bloque asiático que impulsa la nueva unidad monetaria, que podría significar un clavo más en el féretro del dólar. Nada indica que desatada la crisis India no decida “invernar” en los mercados más dinámicos al menos mientras dura la "mala temporada".
Otra motivación del militarismo occidental podría ser anteponerse a cualquier “deseo incontenible” de algunos de sus rivales de aprovechar la crisis para ganar posiciones de poder en el mundo o impulsar no un cambio de régimen, sino un cambio de orden internacional –que, la verdad, nada mal le vendría al planeta azul. También hay quienes sostienen, no sin razón, que las guerras son la forma más expedita para resolver los problemas de sobreproducción que afectan al capitalismo. En el marco de soluciones maltusianas, para nada ajenas al imaginario imperial, la hambruna, las pandemias, la crisis y las quiebras y desempleo masivo que acarrean, así como las guerras son mecanismos excepcionalmente eficaces para deshacerse de lastre, es decir la masa humana cuyas necesidades el sistema es incapaz de atender ya no digamos satisfactoriamente, salvo que estuviera dispuesto a anteponer esas necesidades a la “necesidad” del capital de ampliar sus ganancias. Para despejar cualquier sospecha de ficción especulativa, se puede consultar el documento elaborado por varios jerarcas militares de la OTAN en el que se recomienda el uso de armas nucleares, publicado por el CSIS, uno de los más connotados centros de pensamiento geopolítico de Estados Unidos, asiduamente consultado por es establishment político y militar: http://www.csis.org/component/option,com...w/id,1468/
A Saddam, como a Mambrú, lo mandaron a la guerra y después le cayeron a palos. Son los “aliados” de utilería, tontos útiles por antonomasia. Llegado el momento, cuando EEUU lo considere “absolutamente indispensable” tratará de hacer del territorio georgiano, con o sin Osetia del Sur, parte de los parapetos contra Rusia, y por qué no, contra China. En ese instante el “demócrata” prooccidental Saakashvili será lo que tenga que ser, incluso un triste Uribe.
No debería extrañar que ahora el tonto útil del momento, Saakashvili, acuse a Rusia de limpieza étnica (Ver http://www.democracynow.org/es/2008/8/13/titulares#1). Quién mandó al atribulado bobo a retar a la potencia del área. Difícil creer que un egresado de Harvard no calculara que una artera, burda y torpe provocación no tendría respuesta de una de las mayores potencias nucleares del planeta, empoderada por sus riquezas energéticas y que está definitivamente de regreso en el tablero geopolítico. De manera que solo nos queda la hipótesis de que ha sido empujado a una muy calculada “aventura”.
Habrá que preguntarse si la acusación contra Rusia servirá como "causal" para que el Consejo de Seguridad considere aplicar sanciones que la propia Rusia podría vetar y encarpetar o para que Estados Unidos se lance en una nueva cruzada, ahora que ha negado apoyo (inmediato) a Israel para un ataque nuclear sobre Irán (Ver http://www.democracynow.org/es/2008/8/13/titulares#2).
O será solo que los "escenarios" de guerra en esa región del mundo contribuyen a mantener alto el precio del petróleo dando pie a muy rentables escaladas especulativas.
Mikheil Saakashvili lanza a las huestes georgianas sobre Osetia del Sur con la seguridad de que Estados Unidos acudiría en su ayuda, probablemente porque fue alentado para ello, como en su momento Rumsfeld alentó a Saddam Hussein a invadir Kuwait dando paso a una estrategia de largo plazo que ¿culminó? con la invasión de Irak una década después de bombardeos inmisericordes que costaron la vida a un millón de iraquíes, entre ellos 500 mil niños que no accedieron a medicinas por las "sanciones económicas" impuestas "por la ONU".
A lo mejor Saakashvili sólo apostaba a que el diploma de Harvard sumado a la promesa de integrar a su país en la OTAN le daba ciertas garantías. Quién sabe si la invitación a ingresar al tratado militar occidental era parte de una estratagema para poner a prueba su disposición cumpliendo eficientemente la primera tarea que se le encomendara, que en este caso habría sido probar la resolución de Rusia para defender su entorno. Probablemente los estrategas estadounidenses se merezcan la sospechas de idiotas, pero no creo que calcularan que por las Olimpiadas los rusos optarían por ganar medallas descuidando su flanco occidental, de por sí bastante invadido por la dupla anglosajona. No hay que olvidar que ya inició la colocación de radares en la República Checa y de plataformas de lanzamiento de misiles en Polonia para "responder a un potencial ataque nuclear iraní" (esta explicación sí que es para idiotas), ni que en Afganistán y las ex repúblicas soviéticas hay una plétora de bases militares en las fronteras con China y Rusia.
¿A qué podría aspirar Georgia en la OTAN, sino a ser otro estado misilero como Kosovo, un parapeto de la estrategia de cerco militar sobre Rusia y China desplegada por Estados Unidos desde los ataques del 11S?, aun considerando que es un paso estratégico para los oleoductos y gasoductos que permitirían a Rusia exportar sus energéticos a Europa con un costo más competitivo.
Hay analistas que piensan que para el bloque militarista occidental habría llegado la hora de una nueva guerra mundial, en parte como respuesta a los retos que plantea la negra perspectiva que impone la triple crisis (energética, alimentaria y ambiental) a "los mercados" en un contexto de aguda debilidad del sistema financiero internacional y en el que los que detentan los recursos (liquidez) necesarios para enfrentar esa crisis son nada menos que los rivales más temidos de Occidente: China y Rusia junto a aliados, como Japón e India, cuya disponibilidad a honrar sus acuerdos tácitos con el bloque dominante (UE y EU+Inglaterra) asediado por la crisis, podría verse influida por consideraciones mas bien pragmáticas. Japón está muy activo en el bloque asiático que impulsa la nueva unidad monetaria, que podría significar un clavo más en el féretro del dólar. Nada indica que desatada la crisis India no decida “invernar” en los mercados más dinámicos al menos mientras dura la "mala temporada".
Otra motivación del militarismo occidental podría ser anteponerse a cualquier “deseo incontenible” de algunos de sus rivales de aprovechar la crisis para ganar posiciones de poder en el mundo o impulsar no un cambio de régimen, sino un cambio de orden internacional –que, la verdad, nada mal le vendría al planeta azul. También hay quienes sostienen, no sin razón, que las guerras son la forma más expedita para resolver los problemas de sobreproducción que afectan al capitalismo. En el marco de soluciones maltusianas, para nada ajenas al imaginario imperial, la hambruna, las pandemias, la crisis y las quiebras y desempleo masivo que acarrean, así como las guerras son mecanismos excepcionalmente eficaces para deshacerse de lastre, es decir la masa humana cuyas necesidades el sistema es incapaz de atender ya no digamos satisfactoriamente, salvo que estuviera dispuesto a anteponer esas necesidades a la “necesidad” del capital de ampliar sus ganancias. Para despejar cualquier sospecha de ficción especulativa, se puede consultar el documento elaborado por varios jerarcas militares de la OTAN en el que se recomienda el uso de armas nucleares, publicado por el CSIS, uno de los más connotados centros de pensamiento geopolítico de Estados Unidos, asiduamente consultado por es establishment político y militar: http://www.csis.org/component/option,com...w/id,1468/
A Saddam, como a Mambrú, lo mandaron a la guerra y después le cayeron a palos. Son los “aliados” de utilería, tontos útiles por antonomasia. Llegado el momento, cuando EEUU lo considere “absolutamente indispensable” tratará de hacer del territorio georgiano, con o sin Osetia del Sur, parte de los parapetos contra Rusia, y por qué no, contra China. En ese instante el “demócrata” prooccidental Saakashvili será lo que tenga que ser, incluso un triste Uribe.
No debería extrañar que ahora el tonto útil del momento, Saakashvili, acuse a Rusia de limpieza étnica (Ver http://www.democracynow.org/es/2008/8/13/titulares#1). Quién mandó al atribulado bobo a retar a la potencia del área. Difícil creer que un egresado de Harvard no calculara que una artera, burda y torpe provocación no tendría respuesta de una de las mayores potencias nucleares del planeta, empoderada por sus riquezas energéticas y que está definitivamente de regreso en el tablero geopolítico. De manera que solo nos queda la hipótesis de que ha sido empujado a una muy calculada “aventura”.
Habrá que preguntarse si la acusación contra Rusia servirá como "causal" para que el Consejo de Seguridad considere aplicar sanciones que la propia Rusia podría vetar y encarpetar o para que Estados Unidos se lance en una nueva cruzada, ahora que ha negado apoyo (inmediato) a Israel para un ataque nuclear sobre Irán (Ver http://www.democracynow.org/es/2008/8/13/titulares#2).
O será solo que los "escenarios" de guerra en esa región del mundo contribuyen a mantener alto el precio del petróleo dando pie a muy rentables escaladas especulativas.