Hace un tiempo hablaba yo de la actitud policial de las academias. Hoy me encuentro con que un colaborador de la RAE (e integrante del consejo asesor de la Fundeu-BBVA) defiende "la existencia de las academias de la lengua como instrumentos para la vigilancia del idioma". ¡Instrumentos para la vigilancia del idioma!
Dice además la noticia de la Fundeu BBVA (aquí: http://www.fundeu.es/Noticias.aspx?frmOp...ticia=1825):
¿Con más riesgos? ¿Riesgos de qué? ¿Trabajar? ¿No se trata de comunicarse y/o expresarse, sino de trabajar? Hay algo acá que no está muy claro. O quizá sí. Demasiado claro.
¿Se desfigura la lengua? ¿Qué es eso? ¿El castellano es un latín desfigurado porque los romanos no tenían academias de vigilantes? ¿El inglés no tiene arreglo? ¿No son estas afirmaciones huecas, infundadas? Me gustaría ver la ponencia entera de Gómez Torrego, para ver cómo justifica y defiende posturas que la realidad de otros idiomas y del nuestro propio (que creció y se desarrolló durante más de siete siglos sin academias) desmiente tajantemente.
¿Usuarios? ¿Los hispanohablantes somos una especie de clientela formada por "usuarios"? ¿Y, para peor, usuarios que se sienten "inquietos" por normas abstrusas y ajenas al uso de los usuarios?
Evidentemente, ha llegado la hora: los académicos empiezan a sacarse la careta y reconocerse abiertamente como policías... que sirven más para inquietar a la sociedad (es decir, a los "usuarios") que para otra cosa. Aunque no sé qué podría ser esa "otra cosa", ya que hace miles y miles de años que los usuarios se las vienen arreglando muy bien sin gomeztorregos con gorra, silbato y palito de abollar ideologías... o idiomas. Aunque para estos académicos el peligro está, evidentemente, en los "usuarios". Hay que cuidarse de esos peligrosos desfiguradores de lenguas.
No pensaba volver sobre estos temas, pero la Fundeu BBVA no deja de publicar este tipo de ridiculeces... y yo no tengo control de esfínteres orales/escritos. 
M.
P.D. Obsérvese que no he utilizado en mi mensaje neologismos como "cacademia", "cacadémicos" y demás. Ni falta que hace. 

Ay, es que no puedo quedarme callada nunca, vea.