Hola, Pepe.
Tal vez recuerdes que hace unos meses te consulté sobre el
Diccionario del español usual en México porque tenÃa que preparar un trabajo de investigación de lexicografÃa sobre esta obra de Fernando Lara.
Por supuesto que uno de los temas que abordé fue la decisión de Lara de dar un lugar a la ch como ¿si fuera una letra?
Entiendo que según la Academia la ch es dÃgrafo y, por lo tanto, no puede considerarse letra. De esta manera, las palabras que comienzan con ch se encuentran en la letra c.
¿Cuál es tu opiniòn sobre este tema? ¿Ha sido una postura 'rebelde', en algún sentido, la de Lara?
¡Gracias!

Au
Hola, Au:
Yo estoy convencido de que Lara concede un lugar especial a la ch porque esa era la doctrina académica a la sazón, cuando hizo su diccionario, no porque creyera que la ch es una letra, pues sin duda de ningún tipo sabe que una c + una h forman un dÃgrafo, no una letra. Lara, pues, no es un rebelde en este punto (sin duda que lo es en otros), sino que, por no serlo, se plegó a los dictámenes académicos, aunque no estuviera de acuerdo con ellos. Hombre disciplinado, pues, como tantos de nosotros.
La Academia dice, en efecto, que la ch es un dÃgrafo, pero no lo trata como tal, sino como una letra. Es obvio, naturalnmente, que en ch hay dos letras, no una letra. La Academia, desde 1803, considera que, puesto que representa un sonido, la ch es una letra. Si asà fuera, la rr también deberÃa ser considerada una letra y, sin embargo, no se hace asÃ, sino que se alfabetiza comno r + r (es decir, dos letras).
Esta situación era (y es) errónea. Allá por los años noventa del siglo pasado ciertos organismos internacionales pidieron a la Academia que organizara su sistema de alfabertización, con objeto de simplificar los pasos a la hora de ordenar el contenido de los archivos y buscar información en ellos y en otros lugares informatizados, como se hacÃa (y se hace) con los alfabetos de las demás lenguas. La Academia se encontró aquà con un problema importante, que voy a simplificar. Consiguió que las academias que forman las Asociación de Academias de la Lengua Española aprobaran el cambio que la Academia querÃa introducir en el alfabeto, es decir, suprimir la ch y la ll e colocarlas en el lugar que les correspondÃa dentro de la c y la l, respetivamente. Asà se hizo, con una trampa que no se sabe a qué obedece: las entradas que comienzan con ch aparecen en el DRAE01 dentro de la c y la ll dentro de la l, en efecto, pero en ambos casos separadas por dos lÃneas blantas del resto, anterior y posteriopr, de palabras de la misma letra. Esta trampa le servÃa a la Academia para seguir considerando la ch y la ll como letras y como dÃgrafos al mismo tiempo. ¿A qué se debÃa este desaguisado? Solo la Academia lo sabe.
Es lo cierto que en el DPD, en la entrada ch, la Academia dice que es un dÃgrafo, pero, sin embargo, en la entrada abecedario dice que «hoy está formado por las veintinueve letras siguientes», y en la lista introduce, como letras, la ch y la ll. ¿Pues no habÃa dicho que era un dÃgrafo? Téngase en cuenta que los alfabetos no registran dÃgrafos, sino solo letras, razón por la cual el alfabeto español tiene veintisiete letras, no veintinueve.
Lo has entendido ya, ¿verdad? Pues yo no: no sé a qué juegan, lo juro.
Un abrazo.
Pepe