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Full Version: Las traductoras
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Quisiera aprovechar los comentarios en el hilo que Au abrió en Observatorio del mercado y la observación puntual que ella hace en una de sus intervenciones ("De todos modos, parece que solo buscan mujeres porque todas las referencias son a traductoras. ¿?") para subrayar algo de lo que conversamos superficialmente en otro momento y que, según veo, se habla, de manera tangencial, en otro lado: hay más traductoras que traductores, eso parece indicar la estadística, ¿esa realidad será producto de la evolución histórica de la profesión, de lo subvaluada que está la profesión, de la situación de la mayoría de las mujeres?

Aventuro algunas respuestas y propongo una reflexión. En uno de los hilos referidos menciono el papel tradicional de las mujeres como traductoras (antes que autoras) desde hace siglos. Si bien esto pudo contribuir a la consolidación del oficio como un nicho femenino, restringido durante muchos años a las pocas mujeres que tenían acceso al conocimiento y, en concreto, a la palabra escrita, no alcanza como explicación para entender la realidad actual de la traducción. Otra posibilidad es suponer que las ocupaciones menos valoradas y peor remuneradas suelen ser ocupadas por mujeres (maestras de escuela primaria y preescolar, enfermeras, empleadas domésticas, niñeras, secretarias, limpiadoras de oficinas), lo que es parcialmente cierto y de ningún modo permite una generalización (ahí están las contrapartes: albañiles, porteros, plomeros, choferes, cerrajeros). Una tercera cuestión es la realidad de la mayoría de las mujeres: un gran sector con descendencia y pareja, en un modelo en el que ellas asumen (o se les impone) la responsabilidad del cuidado cotidiano de los hijos; otro gran sector con descendencia y sin pareja, en un modelo en el que ellas son las responsables únicas de la manutención y el cuidado cotidiano de los hijos; un sector minoritario con descendencia y pareja que adopta el modelo en el que el varón asume (o se le impone) la total responsabilidad de los recursos económicos para mantener a la familia y la mujer asume (o se le impone) la total responsabilidad del cuidado cotidiano de los hijos; un sector aún menos nutrido de mujeres sin descendencia con una pareja a cargo de toda la responsabilidad económica y de mujeres sin descendencia y sin pareja que se hacen cargo de sí mismas en todo sentido.

Es fundamental analizar la realidad de las mujeres para entender por qué en la actualidad muchas de ellas siguen eligiendo (o "cayendo en") trabajos eventuales, de medio tiempo o en plan de "mientras tanto..." (mientras me caso, mientras nace mi hijo, mientras crecen mis hijos, mientras dejo la casa de papá y mamá). Muchas mujeres llegan así a la traducción: pueden trabajar desde casa, generan un ingreso, acceden a posibilidades de desarrollo y realización personal. ¿Está mal? En sí mismo, no. Si vivo en un mundo en el que constantemente se me dice, abierta y subliminalmente, que mi principal objetivo en la vida es tener pareja y mi principal función en la vida es ser madre (muchas veces, también de mi pareja), es comprensible que lo primero que se me ocurra para crecer como ser humano sea trabajar en este tipo de esquema. Sin embargo, eso no justifica la ACTITUD ante el oficio como algo pasajero, cómodo y que cualquiera puede hacer. "Trabajar desde casa" representa muchísimas ventajas (y costos) además de la posibilidad de preservar la presencia de una mujer en el espacio doméstico, lugar privilegiado de las consideradas prioridades femeninas; "generar un ingreso" es mucho más que tener alguito ocasional para un capricho (idea que lleva con enorme facilidad a no pelear por buenas tarifas o no fijarse objetivos profesionales claros y puntuales... al fin que "¡tengo marido!"), y las "posibilidades de desarrollo y realización" han de ser tomadas y aprovechadas en serio, como seres individuales y no como apéndices (de un sistema, de un varón, de una familia).

En resumen: el hecho de que agencias execrables como la que se menciona en el hilo de marras busquen traductorAs no es casual. La organización del sistema económico favorece que las mujeres engrosen las filas del empleo precario, es una realidad. No obstante, hay una parte que sí nos compete, y es la forma en que asumimos el trabajo y la actitud que tenemos ante quienes nos rodea respecto al valor de nuestro quehacer. Si lo vemos como algo accesorio, así lo verá el resto del mundo: la pareja, los hijos, la familia extensa... los clientes, quien nos lleve la contabilidad, las amistades. Lo peor del caso es que con esa actitud no solo afectamos nuestro ingreso o desarrollo personal, sino la imagen de todo un gremio.

Atenea

Atenea Wrote:
¿esa realidad será producto de la evolución histórica de la profesión, de lo subvaluada que está la profesión, de la situación de la mayoría de las mujeres?


Muy buen tema. Estoy por salir unas horas, pero no quería dejar de deslizar algunos pensamientos despeinados.

Quote:
Otra posibilidad es suponer que las ocupaciones menos valoradas y peor remuneradas suelen ser ocupadas por mujeres (maestras de escuela primaria y preescolar, enfermeras, empleadas domésticas, niñeras, secretarias, limpiadoras de oficinas), lo que es parcialmente cierto y de ningún modo permite una generalización (ahí están las contrapartes: albañiles, porteros, plomeros, choferes, cerrajeros).


Creo que la cosa va por acá, pero sobre la base de los cimientos que sugiere Julio, algo ya sí para lo que las mujeres *parécieramos* tener más habilidad o hacia lo que más *pareciera* que nos inclinamos. Aunque sé que con tu formación solventísima en esto, sabés -y nos explicaste- que nada es innato.

Conozco muchas traductoras que son el segundo sueldo del hogar, un sueldo complemetario. Claro que luego estamos las otras: único sostén con un ingreso que permite vivir bien, pero no estamos hablando de este grupo.

Como decís, algunos trabajos de pago bajo son ocupados por hombres; otros, por mujeres. No siempre la fuerza física es la que marca los tantos. Estoy pensando en los serenos que cuidan un garage [estacionamiento]. Claro que ahí, seguramente, el limitante sean los hijos. ¿?

En el Congreso de la Lengua que se hizo en Rosario, uno de los primeros ponentes que escuchamos lanzó una afirmación horrible: aaay, pero cuántas mujeres en la plateeeeea. [Risitas boludas entre el público y entre los ponentes]. Cuando nos llegó el turno para hablar, una mujer se paró y dijo que sería bueno pensar por qué no había más mujeres en las mesas de los ponentes. Cof cof.... No sabe. No contesta.

Au

Algo sobre lo que no conversamos es cuál es el % de mujeres/hombres que se dedican a la traducción según los países. Creo que en la Argentina es particularmente baja la cantidad de hombres que se dedican a la traducción. En las últimas camadas, veo más hombres que en mis tiempos -tuve un solo compañero en toda la carrera-, pero la mayoría de mujeres es muy marcada. Creo que es más marcada que en otros países.

Días pasados, en una lista privada en que participo [creo que somos algo así como 80 mujeres y 3 hombres], alguien dijo: chicas, bla bla bla. Tal vez, el comentario pasó como cualquier otro, pero ahí estuvo para indicar una realidad.

Au

Julio Arturo Torres Jaubert Wrote:
Hasta hace unos cincuenta años, a las maestras de educación primaria y secundaria se les exigía ser solteras. En el momento de contraer matrimonio perdían sus derechos. Supongo que querían "maestras 100%". Ese era el motivo por el que en las películas en blanco y negro les dicen a las maestras "señoritas", siempre, sin falta.


Amén de lo abominable que me parece la distinción machista entre "señoritas" y "señoras", tan arraigada aún en ciertos círculos, quería preguntarte, Julio, esto de que "perdían sus derechos" y la exigencia de soltería, ¿cabían en algún reglamento/norma/ley qué-sé-yo? ¿O se trataba de uno de esos códigos no escritos que toda la gente asumía como válidos?

Gracias,
A

Aurora Humarán Wrote:
Conozco muchas traductoras que son el segundo sueldo del hogar, un sueldo complemetario. Claro que luego estamos las otras: único sostén con un ingreso que permite vivir bien, pero no estamos hablando de este grupo.

Como decís, algunos trabajos de pago bajo son ocupados por hombres; otros, por mujeres. No siempre la fuerza física es la que marca los tantos. Estoy pensando en los serenos que cuidan un garage [estacionamiento]. Claro que ahí, seguramente, el limitante sean los hijos. ¿?

Au


Au, sobre el ponente en Rosario, además de sumarme a lo ya comentado, añadiría "cuánto me habría gustado estar ahí" Smile

En efecto, muchas traductoras son el segundo sueldo o el ingreso complementario. Como he dicho en otras ocasiones, si una mujer informada decide ese camino, bien por ella, pero el tema es que ser el segundo sueldo o el ingreso complementario no tendría por qué traducirse en una actitud, primero, de poco aprecio por la propia labor, y segundo, de desidia o falta de seriedad en cuanto al trabajo. Ojo que no estoy implicando que todas las mujeres en esa situación tengan esa actitud, solo digo que hay quien la tiene y no advierte (o no le importa) que así también se daña la profesión. Y algo quizás más relevante: no ven que ese ingreso, por más complementario que parezca, es lo que las transforma en personas independientes y, dado el caso, es la puerta para salir de una situación difícil en caso de querer hacerlo. Ese ingreso es autoestima, ahorro, libertad, autonomía... son muchas puertas.

En cuanto a los serenos o guardias, más que el criterio del cuidado de los hijos, creo que aplica la máxima "una mujer es más frágil/corre más riesgos" o la cultura popular (¿qué anda haciendo solita en la noche? ¿será capaz de cuidar a los demás cuando ella misma es TAN vulnerable?)

Atenea

E.Moreda Wrote:
Sería interesante saber si, a igual experiencia/especialidad/calidad/combinación lingüística, cobra lo mismo un traductor autónomo que una traductora autónoma.

Intuyo que las agencias no escapan a la idea de que es más fácil pagar poco a una mujer, precisamente por esa noción de que son segundo sueldo o ingreso complementario. Círculo vicioso.

E.Moreda Wrote:
Hoy mismo estuve hojeando un periódico gratuito que dan en el metro y venía una carta de un lector que se quejaba de que las tenistas de Wimbledon se lleven los mismos premios (en $) que los tenistas, lo cual a este hombre le parece una injusticia porque los partidos masculinos duran más y presuponen más esfuerzo. Luego, sin solución de continuidad, empieza a quejarse de que las feministas pidan acceso en igualdad de condiciones a profesiones como la medicina o la abogacía pero no a la albañilería (esto me hizo recordar, ya hace varios años, el caso de una mujer albañil británica que había denunciado por "mobbing" a sus colegas -comentarios obscenos bastante gráficos incluidos- y que había provocado que otros casos similares saliesen a la luz. Igualdad indeed). En fin.


Claro, igualdad tipo North Country.

E.Moreda Wrote:
Y eso de que la "cultura popular" (humor gráfico, películas, series de TV, chistes, etc.) pinte a las mujeres como desesperadas por emparejarse/casarse y a ellos como aterrorizados ante la perspectiva de atar el nudo me parece que clama al cielo: hoy por hoy, estadísticamente, el matrimonio tiene más desventajas para la mujer (porque le tocará mayor porcentaje de las faenas de la casa, más probabilidad de tener que dejar su empleo/reducir su jornada laboral, etc.) que para el hombre.


Así es: cuando un varón se casa con una mujer, prolonga su expectativa de vida; cuando una mujer se casa con un varón, reduce la propia. A ver si en unos años hay estudios sobre los matrimonios homosexuales o las parejas heterosexuales que cohabitan sin casarse.

Atenea, curiosa...

Leticia Cazeneuve Wrote:
Yo creo que es un poco y un poco. Seguramente la postura de la agencia (sin importar si el intermediario sea mujer u hombre, puesto que, muchas veces, me he encontrado con mujeres más machistas que algunos hombres...Sad) frente a un traductor sea distinta que frente a una traductora. También es cierto, como contó Atenea alguna vez, que las mujeres somos peores negociadoras. Me incluyo en este grupo y estoy trabajando todos los días (desde lo laboral y lo personal) para modificarlo.


Ese es el quid del asunto, Leti. Claro que el sexo de quien representa a la agencia es irrelevante. Es un poco como el huevo y la gallina: a veces pienso que hay más mujeres en este oficio porque, en sí, la sociedad no lo toma en serio ni le da el lugar que merece, y me pregunto qué cara ponen los padres y las madres de los colegas cuando anuncian "quiero estudiar traductorado" o cuando en una reunión responden "soy intérprete" a la clásica "y tú, ¿a qué te dedicas?" Estoy segura de que más de uno ha notado esa mirada de "¿de verdad? ¿y de eso VIVES y MANTIENES/PRETENDES VIVIR y MANTENER a tu familia? No olvidemos que el rol masculino por excelencia sigue siendo el de proveedor.

Por cierto, ya me ha tocado escuchar a mujeres al frente de agencias quejarse de traductoras e intérpretes que "no se toman en serio el trabajo"... y, cuando conozco a las traductoras e intérpretes en cuestión, doy fe de que la agencia tiene razón, son mujeres que "no necesitan la plata" (dependen 100% de un varón y confían ciegamente en que esa situación está asegurada para el resto de sus vidas) y ven la profesión como un pasatiempo ¡incluso glamoroso! (sobre todo las intérpretes)

A

Atenea Wrote:
Amén de lo abominable que me parece la distinción machista entre "señoritas" y "señoras"


El inglés acuñó el Ms que está muy consolidado. Tengo entendido que nació justamente para esto sobre lo que estamos conversando: evitar la mención del estado civil de las mujeres.

Au

Aurora Humarán Wrote:

Atenea Wrote:
Amén de lo abominable que me parece la distinción machista entre "señoritas" y "señoras"


El inglés acuñó el Ms que está muy consolidado. Tengo entendido que nació justamente para esto sobre lo que estamos conversando: evitar la mención del estado civil de las mujeres.

Au


Claro, porque la mención del estado civil es, en el fondo, la mención de la vida sexual de las mujeres... y su cuerpo no es del todo suyo, sino una especie de propiedad colectiva.

A

Eva, por curiosidad, ¿por qué lo de Dr. solo en inglés? ¿Por qué no doctora en español?

Respecto a los hombres como proveedores, hoy dieron un programa interesantísimo en uno de los dos canales rescatables de la televisión mexicana, el Once. Alguna vez lo mencioné, se llama Diálogos en confianza. El tema de hoy fue Amos de casa y, como siempre, hubo especialistas para comentar el tema e invitados para dar su testimonio. Algunos datos a considerar:

1. La gran mayoría de los hombres que tienen pareja, con o sin hijos, que asumen toda la responsabilidad por lo doméstico (limpieza, abasto y consumo de alimentos, atención integral a los hijos cuando los hay -baño, transporte, tareas, juntas escolares, diversión, límites-, lavado y planchado de la ropa) lo hacen como última opción ante una situación adversa: desempleo, discapacidad, enfermedad. Un ínfimo número lo hace tras haberlo negociado y pactado de común acuerdo con la pareja desde una postura de voluntad/interés.

2. Entre los hombres dedicados al hogar, son los más los que se sienten disminuidos o denigrados por esa ocupación ("los verdaderos hombres salen a trabajar", "soy la chacha* de mi casa... y de mi mujer", "ahora es a mí a quien le duele la cabeza antes de ir a la cama... para que aprenda"). Varios de los hombres que hablaron en primera persona mencionaron que esta situación acabó con la relación.

3. Un hombre comentó sentirse muy bien como amo de casa y hacer caso omiso de la mirada social (cosa que los afecta a todos: la familia extensa, las amistades, los prestadores de servicio... toda la gente los ve con ojos de reproche, por "mantenidos" o, de plano, con ojos de lástima). En su caso, él tiene un empleo que podríamos considerar paralelo al de las traductoras que dependen totalmente de sus maridos: es ebanista y lo hace por gusto (¡habría sido bueno estar ahí para preguntarle si cobra conforme a su gremio!), se organiza para tener tiempo para ese trabajo que tanto lo nutre, pero primero están la casa y la familia (esposa e hija). Según dijo, en lo emocional hay bastante equidad, toman todas las decisiones juntos. Se comentó lo importante que era para esta persona tener un trabajo, además del doméstico, y un ingreso propio para sentirse realizado, algo de lo que muchísimas amas de casa carecen.

4. Persiste el llamado nuevo machismo: los hombres "modernos" que "ayudan" a las tareas del hogar; "dejan" a sus mujeres trabajar fuera de casa; "se ocupan de sus hijos a ratos para que ellas descansen" (y esos ratos suelen ser los de la diversión)... y con eso creen que no son machines.

5. El cálculo del valor económico del trabajo doméstico: $35,000 pesos al mes (US$3,500). ¿De verdad hay quien todavía se crea la fábula de que las mujeres son felices trabajando todos los días 16 o más horas en casa... por amor?

En resumen y a riesgo de repetir: las mujeres salimos a la calle, pero los hombres no han entrado en la casa; educamos a las hijas para que hagan lo que hacen los hombres, pero no a los hijos para que hagan lo que hacen las mujeres; la sociedad sigue convencida de que las tareas domésticas, cuando las realiza una mujer, son naturales (¡nacimos sabiendo!), y cuando las realiza un hombre, algo de masculinidad se le queda en el trapo o en la escoba.

*Peyorativo mexicanismo para referirse a la empleada doméstica.
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Chademu, gracias por todos tus ejemplos... valen oro cuando se habla de estos temas y hay tanta gente convencida de que países como Alemania son el paraíso de la equidad.

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Julio, me dejaste de piedra. ¿Qué opciones les quedaban a esas mujeres? Hacer la carrera a un lado e integrarse a cualquier otro empleo (más) precario.

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