09-06-2008, 11:49 AM
Hola, Aneta:
Como iniciado en el esperanto, me causa una enorme admiración la coherencia con que se postularon los principios gramaticales y de generación léxica y la interminable productividad que suponen.
Sin embargo, sí que me parece la fonética del esperanto excesiva e innecesariamente complicada. El sistema consonántico está inspirado en las lenguas eslavas (bien difícil) y me atrevo a afirmar que resulta bastante difícil a todos los que no sean hablantes de estas lenguas.
Por otra parte, ya en el plano práctico, las lenguas tienden a eliminar las discriminaciones que no son productivas independientemente de que los sonidos en cuestión se parezcan mucho o poco. Por ejemplo, la mayoría de los hispanohablantes pronuncian igual s y z (que no se parecen demasiado para quienes sí los distinguen) porque hay muy pocas palabras que difieran en eso (siervo, ciervo; caza, casa), es decir, la lengua tolera el fenómeno sin salir perjudicada. Sin embargo, todos conservan la diferenciación entre r y rr (que sí se parecen bastante) porque hay demasiados pares de palabras que se confundirían (pero, perro; caro, carro; y muchísimos más).
¿Son muy importantes en esperanto la diferenciación entre c y ĉ, entre ĝ y ĵ, entre ĉ y ĝ, entre ŝ y ĵ? Mi impresión es que son más bien redundantes. Unido a eso, imagino que a la mayoría de los esperantistas no nativos les cuesta trabajo pronunciar esos sonidos correctamente, o ni se molestan aunque sepan. ¿No es hora de que se simplifique el sistema de forma espontánea o planificada? De hecho, ¿no se acepta ya la eliminación del fonema ĥ a favor de k?
Algunas de esas simplificaciones, ¿no harían al esperanto una lengua más acorde con su cometido y más comercial?
Muchísimas gracias por adelantado.
Javier
Como iniciado en el esperanto, me causa una enorme admiración la coherencia con que se postularon los principios gramaticales y de generación léxica y la interminable productividad que suponen.
Sin embargo, sí que me parece la fonética del esperanto excesiva e innecesariamente complicada. El sistema consonántico está inspirado en las lenguas eslavas (bien difícil) y me atrevo a afirmar que resulta bastante difícil a todos los que no sean hablantes de estas lenguas.
Por otra parte, ya en el plano práctico, las lenguas tienden a eliminar las discriminaciones que no son productivas independientemente de que los sonidos en cuestión se parezcan mucho o poco. Por ejemplo, la mayoría de los hispanohablantes pronuncian igual s y z (que no se parecen demasiado para quienes sí los distinguen) porque hay muy pocas palabras que difieran en eso (siervo, ciervo; caza, casa), es decir, la lengua tolera el fenómeno sin salir perjudicada. Sin embargo, todos conservan la diferenciación entre r y rr (que sí se parecen bastante) porque hay demasiados pares de palabras que se confundirían (pero, perro; caro, carro; y muchísimos más).
¿Son muy importantes en esperanto la diferenciación entre c y ĉ, entre ĝ y ĵ, entre ĉ y ĝ, entre ŝ y ĵ? Mi impresión es que son más bien redundantes. Unido a eso, imagino que a la mayoría de los esperantistas no nativos les cuesta trabajo pronunciar esos sonidos correctamente, o ni se molestan aunque sepan. ¿No es hora de que se simplifique el sistema de forma espontánea o planificada? De hecho, ¿no se acepta ya la eliminación del fonema ĥ a favor de k?
Algunas de esas simplificaciones, ¿no harían al esperanto una lengua más acorde con su cometido y más comercial?
Muchísimas gracias por adelantado.
Javier