06-06-2008, 10:09 AM
España (Público) – El caso del intérprete con antecedentes penales ha destapado las deficiencias de la gestión de los servicios de interpretación en las administraciones españolas, deficiencias que provocan que se vulneren derechos fundamentales. La rebaja de costes hace que apenas se utilicen traductores profesionales. Según el sindicato Comisiones Obreras, «el Ministerio ha pagado 2.600.000 euros por 14 meses de servicio. Con ese dinero se podría reforzar la plantilla de empleados públicos que podrían llevar a cabo las tareas de traducción con total garantía».
http://tinyurl.com/5wh3et
Audrius Stasiulaitis, periodista lituano, trabajó como traductor
“El problema no sólo es con las lenguas minoritarias. Me llamaron de Seprotec para traducir del alemán en un juicio por malos tratos”, explica el lituano Audrius Stasiulaitis. Empezó a trabajar para esta empresa después de que el consulado de su país en Barcelona contactara con él para traducir del catalán al lituano. Este periodista domina ambas lenguas, además del ruso, pero sus nociones de alemán son limitadas: “Lo pasé fatal. Era una situación delicada: un hombre estaba acusado de intentar matar a su mujer y cada palabra era importante. Ninguna de las partes se quejó ni se suspendió el juicio pese a mi inseguridad”.
De eso hace ya más de dos años y a partir de entonces Stasiulaitis se negó a traducir lenguas que no dominara. “No me lo permitía mi conciencia”, afirma. Otros intérpretes eventuales no tienen reparos y si les llaman para traducir un idioma que sólo chapurrean, improvisan “porque hay mucho trabajo y surgen imprevistos”.
http://tinyurl.com/6z8afb
Fuente: http://www.inttranews.net
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Audrius Stasiulaitis, periodista lituano, trabajó como traductor
“El problema no sólo es con las lenguas minoritarias. Me llamaron de Seprotec para traducir del alemán en un juicio por malos tratos”, explica el lituano Audrius Stasiulaitis. Empezó a trabajar para esta empresa después de que el consulado de su país en Barcelona contactara con él para traducir del catalán al lituano. Este periodista domina ambas lenguas, además del ruso, pero sus nociones de alemán son limitadas: “Lo pasé fatal. Era una situación delicada: un hombre estaba acusado de intentar matar a su mujer y cada palabra era importante. Ninguna de las partes se quejó ni se suspendió el juicio pese a mi inseguridad”.
De eso hace ya más de dos años y a partir de entonces Stasiulaitis se negó a traducir lenguas que no dominara. “No me lo permitía mi conciencia”, afirma. Otros intérpretes eventuales no tienen reparos y si les llaman para traducir un idioma que sólo chapurrean, improvisan “porque hay mucho trabajo y surgen imprevistos”.
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