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Full Version: Birmania
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Lili Wrote:
Hola gente. Acá paso un link para firmar una petición solicitando se permita la ayuda humanitaria a los afectados por el ciclón en Myanmar.

http://www.thepetitionsite.com/takeactio...m=15117114

Salu2.

Lili Big Grin


Muchas gracias por mandar el enlace, Lili. ¿Te molestaría cambiar el nombre del hilo para que en él se lea "Birmania"? Myanmar es el nombre que impuso la dictadura.

Seguramente Cristina se asomará por acá para contarnos esa parte de la historia del país.

Un abrazo,
Atenea

Smile

A(gradecidísima)
¿Sarkozy? ¿El que está realizando casas de inmigrantes en Francia, siendo el mismo hijo de inmigrantes húngaros? ¿El amigo del genocida Bibi Netanyahu?

mmmm...  Es el tipo de personas que los birmanos no necesitan.
De entrada, lo que dice Fernando (el español) me parece exagerado.  Cuando Rebelión tenga un canal de TV para transmitir en vivo la invasión a un país, cuando Rebelión se base en la plata para financiarse y no en la colaboración voluntaria de sus agremiados, cuando Rebelión sea parte orgánica de gobiernos de izquierda como sí los es Fox News de Washington, entonces podremos comparar.

He visto más veces la palabra dictador en artículos de Rebelión que las palabras sucesor de Franco en El Mundo, el País, ABC y demás diarios españoles.

Más clara, ni el agua de Blackwater.

Julio Arturo Torres Jaubert Wrote:

Fernando Wrote:

Quisiera dejar bien claro que estoy a favor de una prensa "alternativa" una prensa que informe sin intereses financieros o políticos.


...
En fin, que el artículo es poco afortunado, supongo que se debe a una total libertad de expresión, pero ¿ayuda a formarse una buena imagen de la izquierda como propuesta constructiva?



No lo sé. Quienes sí tenemos una imagen de la derecha como propuesta  destructiva somos quienes la combatimos, y tristemente, quienes hoy no pueden pagar los precios de alimentos caros.

Es curioso pero si yo voy a Europa y niego el holocausto, me meterán a la cárcel...ahí en el corazón de la llamada libertad de impresión y expresión.  Pero hay de holocaustos a holocaustos.  En España hay un tipo, impuesto por Franco, que nos manda callar y que anda libre después del genocidio de indios en América....y tengo más de 6 millones de razones para decirlo....  de hecho, es increíble que todavía haya indios por acá.

Del tema de Birmania, Estados Unidos está sumamente desgastado. ¿No pudieron encontrar algún otro país que tocase el tema? Noruega, Suecia, Suiza, Finlandia, Canadá quizá....  Es difícil que Estados Unidos actúe imparcialmente.  

Al contrario, la participación de esta junta militar (la yanqui) fortalece a la otra junta militar (birmana).   Recuerdo también aquel caso del maletín de dólares que encontraron en Argentina.  Si en verdad querían saber el origen del mismo bastaba con NO METER a Washington en el tema, so pena de hundir la investigación.  ¿Alguien se acuerda ya de eso, (que no sea yo)?

Estados Unidos es responsable de la mayor cantidad de problemas en el planeta. Debe reconocerlo, pedir perdón e indmenizar a los afectados.

Me parece necesario puntualizar que Rebelión NO es un periódico en el sentido convencional del concepto; no es un medio dedicado a publicar, día a día, las noticias del mundo; no tiene periodistas a sueldo ni reporteros ni recibe y reproduce las notas de las grandes agencias noticiosas. NO es un periódico. Rebelión es un medio alternativo que, como ya se dijo más de una vez, tiene una línea política perfectamente clara y definida, es un medio alternativo de izquierda. A nadie dentro de Rebelión le tiembla la voz para decir eso. Ahora, si alguien, desde fuera, se acerca a ese medio y espera encontrar un periódico, está mal informado. Rebelión es producto del trabajo editorial y traductoril voluntario de un colectivo que comparte esa línea política; en ese colectivo, cada cual elige qué va a traducir, lo comunica al resto y ya está. Más de una vez ha habido acalorados debates internos por el contenido de un artículo o la pertinencia de su publicación (asunto que menciono de paso precisamente por su carácter interno, los detalles competen a quienes somos miembros), cosa por demás normal y saludable. Si alguien desde fuera cree que la izquierda es una sola y estalinista, mientras que en la derecha hay todo tipo de rubores para reconocerse de ese lado del espectro, está mal informado. ¿Por qué hay quien se dice abiertamente de derecha(s) o de centro derecha o reformista de derecha o cualquier otra cosa y a nadie se le mueve un pelo mientras se supone/exige/demanda que la izquierda sea un bloque monolítico? La izquierda también es una gama y hay de todo: fanáticos, extremistas, radicales, moderados, blandengues y light. No entiendo ese afán de acercarse a un medio como Rebelión sin la capacidad de separar la paja del trigo y tomar lo que a cada cual le sirve (o decidir que no le sirve nada y pasar a otra cosa). Acabo de mirar el suplemento dominical de El País, un diario que, lo he dicho antes, encuentro nefasto en su línea política (que la tiene y bien clara, aunque no la proclame abiertamente), pero puedo abrir la revista y pensar ¡Qué bien, un artículo sobre Lydia Cacho! ¡Qué bien, un artículo y dos testimonios de mujeres víctimas de la violencia de género en España! ¡Qué asco, un artículo sobre Madonna, Michael Jackson y Prince que cumplen 50 años! ¡Qué flojera, la columna de Javier Marías y su estrenada "toma de posesión" (RAE dixit) como académico de la RAE! ¿De verdad es tan complicado hacer eso con Rebelión o cualquier otro medio alternativo? Por cierto, si alguien sabe de una prensa que informe sin intereses financieros ni políticos, que pase el enlace porque me temo que ese bicho no existe ni existirá.

Dicho esto, coincido con estas palabras de Fernando Sánchez:
Ahora bien, es legítimo cuestionar el enfoque que Rebelión ha dado al tema birmano. Me perece que en el fondo habría un conflicto mal encarado entre no hacerle el juego a las pretensiones intervencionistas occidentales y el necesario apoyo al pueblo birmano para deshacerse de la dictadura que lo somete y encarar humanitariamente el desastre natural.  Ahora bien, el “enfoque” de los medios alternativos, en qué perjudica a los birmanos que necesitan agua, alimentos, medicinas, abrigo, entre otras cosas, ¡ahora! Me pregunto, simultáneamente, en qué medida estorbaría a quiénes han optado por hacer algo ahora y no esperar al “triunfo fe la revolución”.

(No me gusta nada el artículo que apareción en Rebelión sobre Birmania y estoy segura de que hubo muchas otras notas merecedoras del trabajo de traducción y difusión que esa.)

Por otra parte, me parece que Fernando Sánchez propone un jugoso y necesario intercambio en torno a las estrategias y concepciones dentro de la izquierda. Pensemos en esas ONG que nacieron con los propósitos más nobles y acabaron aplastadas (en sus ideales, bien hinchadas en los bolsillos y en imagen) por el financiamiento de fuentes nada carentes de intereses financieros o políticos. La cuestión de fondo es ¿cómo dar batalla?
¿la derecha? No, Atenea. La derecha no existe, acuérdate que les da vergüenza definirse así y han optado por denominarse "de centro".  Eso me recuerda al sabio del pueblo que todos los días se levantaba diciendo "hoy, el sol sale", y sí, sale, aunque a veces las nubes lo tapan.

Si la izquierda debate internamente, le llaman tribus, facciones y divisiones.   Si la derecha ejm....si el centro hace exactamente lo mismo, le llaman intenso diálogo interno. Smile

En todo caso, se exige a los medios como Rebelión que adopten una postura crítica hacia el tema de Birmania.  Bien, supongamos que un día caída la junta militar de Birmania y ya está.  Entonces, Rebelión es despreciable y ya no es necesario y podrá seguir publicando sus artículos sobre el holocausto palestino al cual nadie le molesta, sobre la desintegración del Líbano, Bolivia o cualquier otro país.   Entonces, ya no se le pedirá a Rebelión que sea crítica.  

Se luchará para desaparecer su sitio como ya lo han intentado con anterioridad Smile

El holocausto palestino no vende, en cambio el número de niños que han dormido con Michael Jackson sí que vende. ¿Ya compraron sus boletos en ticketmaster para el próximo concierto?
En la portada de hoy, un artículo mucho más inteligente y mejor escrito:

¿Qué hay detrás de la campaña propagandística a favor de la intervención internacional en Birmania?
Peter Symonds
Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

La catástrofe sobrevenida sobre el pueblo birmano a causa del Ciclón Nargis está provocando una extraordinaria campaña por parte de EEUU y sus potencias aliadas, al igual que en los medios internacionales, para exigir que la junta militar abra sus fronteras a la ayuda y a los trabajadores encargados de repartirla, así como a la aviación militar, tropas y buques de guerra estadounidenses. Se trata de conseguir, una vez más, que la opinión pública se vuelque en una presión incesante de condena al régimen birmano por sus inadecuados esfuerzos a la hora de proporcionar ayuda, por su aislamiento y negativa a aceptar la ayuda internacional, especialmente la de Estados Unidos.
Uno debería hacer inmediatamente una pausa y ponerse a recordar los resultados de similares ejercicios “humanitarios”. En 1999, EEUU y sus aliados explotaron y aprovecharon la dramática situación de los refugiados kosovares para emprender la guerra contra Serbia, transformando la provincia en un protectorado de la OTAN donde se llevó a cabo una gran “limpieza” de su minoría serbia. Ese mismo año, Australia, con el apoyo de EEUU, utilizó la violencia de las milicias apoyadas por Indonesia para justificar una intervención militar en Timor Este e instalar allí un régimen muy comprensivo con los intereses estratégicos y económicos de Canberra. Casi una década después, las poblaciones locales de ambos países continúan viviendo en condiciones atroces, sin haber podido satisfacer ninguna de sus necesidades fundamentales.

No cabe duda que la pasada semana sobrevino una inmensa tragedia social. Las cifras oficiales birmanas indican que el número de muertos y desaparecidos supera los 60.000. Los funcionarios de Naciones Unidas estiman que el número de víctimas sobrepasa las 100.000 y la cifra de personas gravemente afectadas por el ciclón es de casi dos millones. Gran parte del enorme delta del Irrawaddy ha quedado devastado por la oleada de tormentas avivadas por el Ciclón Nargis, que inundaron todas las tierras bajas. Ciudades y pueblos enteros han sido arrasados, dejando escenas que recuerdan la destrucción que en diciembre de 2004 produjo el tsunami que se abatió sobre las costas de Indonesia, Sri Lanka, India y Tailandia.

Es asimismo verdad que la junta birmana es un régimen brutal que ha matado una y otra vez a quienes se manifestaban contra el gobierno con tal de seguir manteniendo su propio poder y privilegios. Sus esfuerzos de acudir al rescate se han visto claramente obstaculizados no sólo por el atraso en el que se encuentra el país, sino también por la cruel indiferencia del régimen ante la grave situación del pueblo birmano. Ante la campaña actual de los medios de comunicación, uno debería aproximarse con gran cautela a toda la información ofrecida en esas noticias. Por desgracia, tenemos bastante claro que la conducta habitual hacia la inmensa mayoría de las víctimas de los ciclones es la del abandono y el pensamiento de “que se las arreglen como puedan”, como hicieron los gobiernos de los países más afectados con los supervivientes del tsunami de 2004.

No obstante, nadie debería conceder mucha credibilidad a las protestas de preocupación manifestadas por la administración Bush y sus aliados. La Secretaria de Estado Condoleeza Rice insistió el miércoles pasado en que la ayuda de Washington ante el ciclón no estaba motivada por “un objetivo político” sino por un “asunto de crisis humanitaria”. “Lo que cabe esperar es que el gobierno birmano permita que la comunidad internacional ayude a su pueblo”, declaró Rice.

En realidad, toda la ayuda estadounidense va siempre acompañada de resortes políticos. La administración Bush ha ofrecido una irrisoria cantidad de 3,5 millones de dólares de ayuda financiera aunque no deja de presionar para que entren los funcionarios estadounidenses, los trabajadores de la ayuda humanitaria y el personal militar que controla las operaciones de emergencia en vez de intentar que sean las autoridades birmanas quienes lleven a cabo dichas operaciones. Paradójicamente, y al mismo tiempo, los EEUU y sus aliados siguen manteniendo unas sanciones contra el régimen birmano que han agravado las dificultades económicas del país. En la semana anterior al ciclón, la administración Bush intensificó las prohibiciones sobre el comercio, la inversión y la congelación de activos, todo lo cual sigue en pie, excepto una leve suavización de las restricciones para la ayuda financiera.

El Ministro francés de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, sugirió el miércoles que se reuniera el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para invocar su “responsabilidad a la hora de proteger” y anular la soberanía nacional birmana para poder entregar la ayuda internacional, con o sin la aprobación de la junta. La resolución propugnando “la responsabilidad de proteger”, que tiene una historia que se retrotrae a la guerra de la OTAN contra Yugoslavia de 1999, se aprobó en 2006 como instrumento para que las principales potencias pudieran justificar sus agresiones militares bajo la excusa de prevenir “el genocidio, la guerra, la limpieza étnica y los crímenes contra la humanidad”. La sugerencia de Kouchner serviría para extender el ámbito de cobertura de esas intervenciones a los desastres naturales como el del Ciclón Nargis.

Washington ha apoyado públicamente ya los comentarios de Kouchner, aunque la sugerencia se está discutiendo claramente dentro de la administración. El Embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, Zalmay Jalilzad, declaró que la mayoría de los gobiernos se sentían “indignados” por la lentitud del régimen birmano en aceptar la ayuda internacional. Aludiendo a las potencias del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, añadió: “Un gobierno ha de ser responsable de proteger a su propio pueblo, de proporcionar a su pueblo lo que necesite… No implica problema alguno aceptar la oferta hecha por la comunidad internacional”.

El Director de la Oficina de EEUU para la Asistencia en Desastres en el Exterior, Ky Luu, fue más explícito. Indicó que el lanzamiento de ayuda por aviones militares estadounidenses era una de las opciones a considerar si la junta seguía rechazando la ayuda estadounidense. Cuatro buques de guerra están ya dirigiéndose hacia Birmania y helicópteros de la Marina y aviones de carga de las Fuerzas Aéreas han aterrizado ya en la vecina Tailandia. El Secretario de Defensa, Robert Gates, comentó que no podía imaginar una intervención militar sin permiso birmano. El portavoz del Departamento de Defensa, Bryan Whitman, señaló: “Si no se te ha requerido ni solicitado tu ayuda, eso se considera invasión”. No obstante, está claro que se están discutiendo intensamente tanto la opción militar como sus ramificaciones políticas.

El Tsunami asiático

Como parte de la campaña de presiones contra la junta birmana, se está creando una nueva mitología que describe la respuesta internacional al tsunami asiático como un modelo de entrega humanitaria rápido, eficiente y compasivo en la que todos se implicaron. Cada vez se señalan más contrastes entre el régimen birmano actual y sus “democráticos” homólogos de Indonesia, Sri Lanka, India y Tailandia en 2004.

Sin embargo, cualquier examen objetivo de la tragedia de 2004 revela un cuadro harto diferente. Las inmensas olas del tsunami se tragaron aquel 26 de diciembre a todos los depauperados pueblos situados en la Bahía de Bengala. Durante días, y aunque el número de víctimas ascendió rápidamente a decenas de miles, el Presidente estadounidense Bush, el Primer Ministro Tony Blair y otros dirigentes mundiales brillaron por su ausencia a la hora de hacer cualquier declaración sobre el desastre. Cuando finalmente rompieron sus vacaciones navideñas, su desdén colectivo por el destino de las víctimas quedó muy patente en sus superficiales comentarios y patéticas ofertas de ayuda. Fue sólo tras la avalancha de simpatías y donaciones de los pueblos trabajadores de todo el mundo, horrorizados ante la magnitud del desastre, cuando los EEUU y las principales potencias empezaron a actuar.

En los países más afectados, los esfuerzos de la ayuda de emergencia se vieron anulados a causa del papeleo y de las agendas políticas, tanto en los regímenes locales como en los países donantes. Los gobiernos de Indonesia y Sri Lanka habían emprendido guerras brutales desde hacía largo tiempo contra diversos movimientos separatistas y se mostraban extremadamente reacios a permitir que organizaciones de ayuda humanitaria, y mucho menos ejércitos extranjeros, accedieran a las zonas del desastre. Lejos de ayudar a las víctimas, el ejército indonesio aprovechó la oportunidad para intensificar sus operaciones contra los rebeldes Achnese. En Sri Lanza, los intentos de establecer una entidad de ayuda conjunta con los Tigres por la Liberación de los Tamiles EElam (LTTE, siglas en inglés), bajo los auspicios del alto el fuego de 2002, se vinieron abajo, entre amargas recriminaciones comunales por cualquier reconocimiento oficial de los separatistas.

El gobierno indio insistió en controlar sus propias operaciones de ayuda y rechazó cualquier sugerencia a favor de que se implicaran ejércitos extranjeros. El ejército indio fue especialmente suspicaz con la presencia de trabajadores de la ayuda internacional en las Islas de Andaman y Nicobar, que estaban entre las zonas más golpeadas, debido a la presencia de bases estratégicas aéreas y navales en las islas, así como en otras partes de la India, Indonesia y Sri Lanka, que siguen aún viviendo en condiciones miserables en refugios temporales.

Nadie, en los círculos gobernantes europeos o estadounidenses, sugirió en aquel momento que iba a organizarse una operación militar que anulara la soberanía india o que se iban a hacer lanzamientos desde el aire sobre las Islas de Andaman y Nicobar. En el caso de Sri Lanka e Indonesia, los gobiernos permitieron finalmente que el ejército estadounidense ayudara en las operaciones desplegadas en sus territorios. En ambos casos, el propósito fundamental de Washington era político: fraguar relaciones más estrechas de trabajo con los ejércitos de los dos países y, sobre todo, sentar así un precedente, que se está invocando ahora para ejercer presiones sobre la junta birmana.

En enero de 2005, la Secretaria de Estado de EEUU, Condoleeza Rice, declaró sin rodeos en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado que el tsunami había constituido “una magnífica oportunidad para mostrar no sólo la actitud del gobierno de EEUU sino el corazón del pueblo de EEUU…. Y pienso que hemos obtenido grandes dividendos”. Rice manifiesta ahora que las ofertas de ayuda de EEUU a Birmania no “implican una cuestión política” sino que la administración Bush está intentando transformar este último desastre en una nueva “oportunidad política” para hacer que sus intereses económicos y estratégicos avancen en la región.

Intereses estratégicos

La decisión de la junta birmana de aceptar selectivamente la ayuda de países con los que mantiene algunas afinidades, como China, India y Tailandia, y no de EEUU, no debe sorprendernos. La administración Bush no oculta el hecho de que es favorable al “cambio de régimen” en Birmania: despedir al régimen militar para reemplazarlo por un gobierno encabezado por la líder de la oposición Aung San Suu Kyi, mejor dispuesta ante los intereses de Washington y a la apertura del país a los inversores extranjeros.

Que la junta constituya un objetivo de EEUU no tiene nada que ver con la preocupación por los derechos democráticos o el bienestar del pueblo birmano. La hostilidad de Washington hacia el régimen birmano está motivada por la estrecha asociación de dicho régimen con China, a quien EEUU considera su principal rival potencial. En los últimos ocho años, la administración Bush ha seguido la estrategia de fortalecer lazos militares y establecer bases en el anillo de países que rodean China: desde Corea del Sur y Japón a Filipinas, Australia e Indonesia y alrededor de la India, Pakistán, Afganistán y las repúblicas de Asia Central.

Birmania supone un boquete importante en los esfuerzos estadounidense por “contener a China”. El país se asienta cerca del estratégico Estrecho de Malaca: la principal ruta marítima que une el Noreste asiático, incluida China, con los recursos energéticos del Oriente Medio y África. El control de esos “cuellos de botella” ha sido vital desde hace mucho tiempo para los planes navales de EEUU. China ha ayudado a Birmania en la construcción de diversas instalaciones navales para acceder a los puertos birmanos como parte de sus esfuerzos para proteger las rutas de navegación vitales para su propia economía.

Los medios internacionales están ya criticando a China por no presionar más a su aliado para que se abra a la ayuda internacional. La Secretaria de Estado Rice telefoneó esta semana a su homólogo pekinés para que el gobierno chino ejerza más presiones sobre Birmania. Si la administración Bush decidiera presionar para conseguir que Naciones Unidas dicte una resolución a favor de la intervención, Pekín se convertiría velozmente en objetivo directo de difamación. China se ha opuesto a cualquier intento de que el desastre del ciclón se lleve ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Hay también una agenda económica más amplia detrás de la hostilidad de Washington hacia la junta birmana. Durante décadas, ésta ha mantenido una economía en gran medida cerrada y aislada en la que las empresas dirigidas por el ejército dominan aún los sectores claves. Para las corporaciones estadounidenses, el país es una nueva fuente potencial de trabajo basura, así como de recursos muy importantes, como petróleo y gas. La administración Bush ha permitido silenciosamente que la corporación petrolífera Chevron avance con sus inversiones multimillonarias en dólares en Birmania, aunque esas operaciones se han visto entorpecidas por las malas relaciones entre los dos países.

A la administración Bush no la motivan más las preocupaciones humanitarias hacia Birmania que hacia Iraq o Afganistán. Al rechazar las últimas mentiras e hipocresías de la Casa Blanca, es necesario considerar las cuestiones fundamentales subyacentes. ¿Por qué esas catástrofes golpean de forma repetida a las capas más vulnerables de la población mundial? ¿Por qué la enfermedad, el hambre y la pobreza continúan devastando a las masas de Asia, África y América Latina?

Los recursos existen para acabar con el sufrimiento y la miseria, así como para minimizar el impacto de desastres naturales como el Ciclón Nargis. En las últimas tres décadas, la globalización de la producción ha ampliado inmensamente la capacidad económica de la humanidad, estableciendo las bases para una planificación racional y despliegue de recursos a escala mundial que asegure un nivel decente de vida para los pueblos en cualquier lugar del globo. Sin embargo, bajo el capitalismo, se explota esta inmensa capacidad económica y científica con el único objetivo de conseguir beneficios para una minoría de ricos, mientras la inmensa mayoría, incluidos los países industrializados más importantes, luchan cada día para poder sobrevivir.

La pobreza y el desempleo son una aberración. Las inmensas capas de pobres del mundo urbano y rural son un rasgo esencial del capitalismo global. Forman una inmensa reserva de un ejército de trabajo que es utilizado para presionar constantemente a la baja en los salarios y condiciones de la clase trabajadora internacional. Los únicos medios para acabar con el inmenso y cada vez mayor abismo entre ricos y pobres es a través de la reestructuración revolucionaria de la sociedad con planteamientos socialistas, para que las candentes necesidades de la abrumadora mayoría de la humanidad tengan precedencia sobre la ambición de la minoría de conseguir cada vez mayores beneficios.

Peter Symonds es un colaborador frecuente de Global Research.

Enlace con texto original en inglés:

http://www.globalresearch.ca/index.php?c...a&aid=8946

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=67384
La acusación que se hace es que el gobierno de Birmania es represivo.  No se hace la acusación de que son tontos.  Difícilmente aceptarán, ellos o cualquiera con 3 dedos de frente, que ingresen los yanquis.

Entre otras cosillas, los abUSAdores le ayudaron a Cuba a independizarse de España y aún siguen con su nefasta presencia en Guantánamo torturando gente.  También iban de paso por Puerto Rico y hoy esta isla es un estado libre asociado.  Lo de Irak era nada más por 3 años pero ya pasó el 2006,   luego dijeron que pa'l 2008 y ahora esto:

Earlier McCain had said most US troops could be withdrawn from Iraq by 2013.
http://english.aljazeera.net/NR/exeres/B...3950F4.htm

Nótese como el fascista anteriormente mencionado usa el verbo.  Si bien, no creo en él ni en ellos, habría sido mejor un WILL BE WITHDRAWN.  Entonces, su "could" se transformará en un "could not"....y otros añitos más.  

De los despreciables birmaneses en el poder, una prueba de su crueldad es la reciente repartición de televisores.....en zonas donde no hay energía eléctrica....y donde pasarán semanas o meses para reinstalarles el servicio.  ¿será que aprendieron con sus colegas mexicanos?  Lo digo porque acá también se cuecen habas: esterilización forzada de indígenas guerrerenses, venta de leche radiactiva, reparto de frijol en época electoral (frijol usado en USAmérica para alimentar cerdos).  

De verdad que una propuesta sería una negociación con la ONU y que los cascos azules sean mujeres.  Estoy asqueado de ver como cascos azules italianos, franceses, uruguayos, et al. comercian sexualmente con el hambre.....miserables de mierda.
Sobre este tipo de desastres naturales, a Washington no le importa nada hacerlo contra sus propios ciudadanos si hay h beneficio económico.  Recordemos que después del huracán Katrina, Nueva Orleans quedó devastada.  Los barrios de la ciudad habitados por negros* sufrieron el embate del agua y algunos de ellos fueron remodelados para dar nacimiento a lujosos residencias para gente con poder económico, ergo, una mayoría blanca y algún negro con dinero.

Ahora bien, el cambio climático representa un reto enorme para las poblaciones que viven cerca del mar, las cuales suelen ser pobres en muchos países.  Pensemos en Bangladesh...¿o cómo sugieren aquellos? Banagladés......Tongue   Este país tiende a desaparecer si el nivel del mar sigue aumentando.  ¿Qué pasará con Buenos Aires, NY, Montevideo, Veracruz, Filipinas, Japón?

Estados Unidos tiene más de 300 millones de habitantes, entre los cuales hay gente no militarista preparada para brindar la ayuda.  ¿Porqué enviar a militares?

En ocasiones, la ayuda humanitaria es un simbolismo. Es decir, el país A bloquea económicamente o se le impone una dictadura económica al país B y le causa estragos financieros por varios MILES DE MILLONES de euros durante décadas.  Se genera un huracán/terremoto en el país B.  El país A se compadece y envía algunos miles de euros como ayuda humanitaria.  ¿Qué hubiese pasado si el país A no estorbase al B y dejase que B se desarrolle con toda su potencialidad? B tendría los recursos para afrontar este tipo de crisis.

Cualquiera diría que A es USAmérica y que B es Cuba pero ....no.  No del todo.  A sí es USAmérica y B no es Cuba porque Cuba es ordenada con sus pocos recursos.  Cuando hay un huracán en Cuba muere menos gente proporcionalmente que en México.  México es desornedado y despilfarrador.   México es B.  

Baste ver lo que pasó en Tabasco hace un año que se desbordó el río porque los neoliberales (o sea, fascistas, o sea PANistas) hicieron malos manejos con la presa ubicada corriente arriba.  Se jodió la gente y llegó la ayuda internacional.  Fotos del gobernador (electo también con fraude electoral) mojando sus zapatitos Gucci para demostrar que es uno de nosotros.  La gente recibió botellas de agua caducadas y a pocos les llegó el agua de la ayuda internacional.  No os preocupéis.  Dichas botellas de agua proveniente de la ayuda internacional serán usadas, sí, pero unos 2 meses antes de las siguientes elecciones.

Por eso creo que algún birmano tuvo que venir a hacer su diplomado a estos lares.  




PD: *Siempre que use "negro" en este foro lo hago dentro de la acepción venezolana, o sea, fraterna.  No soy yo quien debe cargar con los traumas semánticos de la política alemana y USAmericana.  La aclaración es pertinente para que no le añadan racista, a lo de anti-tecnológico, talibán y periodista de la ETA.
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