Hola, querida Mabel:
Te cuento brevemente porque mañana tengo una de esas interpretacione$ tan opuestas en ambiente a las activistas
Lo primero que tengo que decir es que, como tantas otras actividades en la vida, hay que disfrutarla, saborearla, sacarle jugo... si se sufre al interpretar... mejor no hacerlo. A riesgo de decir un montón de obviedades del oficio, destacaría la importancia de siempre estudiar antes del trabajo, prepararnos, investigar, armar un glosario. No importa cuánto tiempo tengamos en esto, cada vez que nos acercamos al oído de otro ser humano, en un acto íntimo, como la conversación telefónica de dos amantes, cada vez es una situación absolutamente nueva. Y eso también tiene que ver con no dejarnos caer en el "intérprete automático", esa gente que no transmite sino con voz plana, sin sentir nada. Nunca hay que subestimar un tema, un público, un orador.
En cuanto a la hipocresía... te diría que en México más que eso hay un "divismo" absurdo, asociaciones que parecen más clubes de amistades que asociaciones profesionales, egos inmensos (que no siempre van acompañados de un buen desempeño), envidias y otras linduras. Cuando tengo esos trabajos con semejante entorno... aplico aquello de relájate y disfruta. Siempre aprendo algo de terminología, siempre aprendo algo de mis colegas, siempre amplío mi cultura general. Ahí me sale la parte mercenaria: un buen atuendo, un buen trabajo, cero mala vibra, una buena paga. ¡Hay que vivir!
Besos,
A
¡Ánimo, Mabel! Hay que tomar cierta distancia de los "gajes del oficio"
No sé si allá pasa, pero aquí muchas veces las agencias tratan los trabajos como si el cliente fuera la policía secreta: te necesito para la próxima semana, el jueves y el viernes, todavía no sé a qué hora empiezas, te aviso bien mañana, es una empresa muy importante, pero todavía no sé para qué área... Sí... también hay que educar a las agencias para que terminen de entender que las personas que más información deben tener antes de un trabajo somos nosotras. Yo hago "manita de puerco" para obtener todos los detalles. Me gusta estudiar unos tres días, buscar datos adicionales en Internet (tienes la agenda, buscas a cada ponente y te enteras un poco de sus antecedentes, país de procedencia -qué tal estará el acento- y, a veces, puedes incluso hallar algún discurso previo), elegir glosarios, cargar información a la compu.
Hago inversa, pero no me siento como pez en el agua y prefiero hacerla cuando ya estuve interpretando al español, entonces me siento ya más suelta y relajada. Si la persona que me acompaña se siente mejor haciendo la inversa y la primera sesión es al inglés, prefiero cederla y tomar el micro a la siguiente oportunidad.

¡Ánimo, Mabel! Hay que tomar cierta distancia de los "gajes del oficio"

Yep! Me parece que sí, Mabel, debes relajarte un poco. Esto no viene con instrucciones y parámetros exactos, no importa lo que te hayan dicho los profesores (no dije maestros - los maestros no te hubiesen rayado la cabeza).
Saludos.
JL
(no dije maestros - los maestros no te hubiesen rayado la cabeza).
JL
Ciertísimo. Mis mayores y mejores influencias estuvieron (están, estarán) fuera del aula y dentro de la cabina.

(no dije maestros - los maestros no te hubiesen rayado la cabeza).
JL
Ciertísimo. Mis mayores y mejores influencias estuvieron (están, estarán) fuera del aula y dentro de la cabina.

Ejque en el aula los maestros (y los profesores) están en condiciones de laboratorio, y lo más que pueden hacer es, digamos, desplegar el mapa, la conceptualización general, y mostrar los escollos básicos, pero después, en el terreno, los mapas no siempre sirven, porque los caminos están cortados, o hay otros nuevos que son mejores y en los mapas todavía no figuran, etc. El aula es el lugar de la teoría, aun cuando se haga mucha ejercitación "práctica". Quizá el mismo maestro que en el aula sólo fue "correcto", en el mundo real resulte un verdadero y profundo iluminador. O quizá no, claro. 
M.
Quizá el mismo maestro que en el aula sólo fue "correcto", en el mundo real resulte un verdadero y profundo iluminador.
¡También! Tuve la enorme fortuna de trabajar en varias oportunidades con un ex profesor de interpretación y fue fantástico. Aprendí mucho en ese tránsito de profesor a mentor-colega.
Los problemas de la docencia de la traducción e interpretación, en mi experiencia, es que a) por lo pronto, no siempre quienes se meten a enseñarla (y eso en más de alguna célebre escuela europea) no son traductores o intérpretes. b) Cuando lo son, no siempre son genuinamente idóneos. c) Cuando lo son como prácticos, la práctica que tienen es (necesariamente) limitada y no se han preocupado por averiguar acerca de otras, de modo que terminan enseñando lo que hacen ellos, sirva o no para otros casos. d) Estrechamente relacionado con lo anterior, carecen de conocimientos teóricos que les permitan someter a crítica su propia práctica y su propia concepción.
Caemos, así, en la vieja metodología del artesano y sus aprendices. Que acaso sirva para reparar relojes de péndulo, pero para la traducción e interpretación modernas...
sergio
Los problemas de la docencia de la traducción e interpretación, en mi experiencia, es que a) por lo pronto, no siempre quienes se meten a enseñarla (y eso en más de alguna célebre escuela europea) no son traductores o intérpretes. b) Cuando lo son, no siempre son genuinamente idóneos. c) Cuando lo son como prácticos, la práctica que tienen es (necesariamente) limitada y no se han preocupado por averiguar acerca de otras, de modo que terminan enseñando lo que hacen ellos, sirva o no para otros casos. d) Estrechamente relacionado con lo anterior, carecen de conocimientos teóricos que les permitan someter a crítica su propia práctica y su propia concepción.
sergio
¿Y qué pasa con el 'egoísmo' y la inseguridad que muchos alumnos denuncian? No sé cómo es con la interpretación (aunque creo darme cuenta), pero muchos estudiantes actuales del traductorado se quejan de que sus profesores: 1) les aseguran que NO tendrán trabajo 2) se muestran 'celosos' de dar información útil para la arena real de la traducción.
Esto me lo han comentado alumnos de varias universidades. Es como ellos sienten/explican la reticencia de sus profesores a hablarles sobre la vida que les espera cuando crucen la puerta de la facu.
También pregunto a la guestofonor [®Sergio] si esto ocurre en otros lugares en que hayas intereactuado con estudiantes/colegas recién recibidos. ¿O es un mal argentino?
Au
El egoísmo, por desdicha, no reconoce fronteras profesionales. Hay pésimos mediadores que son exceñelentes personas, y mediadores eximios que son, a la par, eximios hijos de puta.
Lo de la magra y complicada salida laboral -al margen de la honestidad del que la expresa- es cierto.
sergio
También pregunto a la guestofonor [®Sergio] si esto ocurre en otros lugares en que hayas intereactuado con estudiantes/colegas recién recibidos. ¿O es un mal argentino?
Au
Bueno, mi interacción con estudiantes o colegas recién egresadas (uso el femenino porque en todos los casos fueron mujeres) ha sido bastante limitada. Con las reservas que entraña que la muestra sea pequeña, me atrevo a decir que mantener a la gente en la oscuridad el mayor tiempo posible es la norma y hay sus contadas excepciones, como sucedió con el profe que después fue mi colega. Un gran tipo que, desde que estábamos en plena capacitación, nos invitaba a asomarnos al mundo real cuando había oportunidad... vamos, al menos nos dejaba estar ahí y hacer "shadowing" o prácticas (seguir el discurso o la interpretación de alguien más sin micro abierto, para entrenar la capacidad vocal o interpretativa) y nos dejaba ver el manejo de situaciones con clientes, todo con una actitud muy profesional (todo el tiempo estaba clara nuestra situación de invitadas). Él fue también quien, en un café (NO en la escuela, en un café) nos dijo por dónde andaban los precios en el mercado, como si fuéramos espías pasando información. Muy triste. Soy de las que piensa que el mundo es ancho y cabemos todos, jamás seré yo quien se empeñe en cerrar una puerta invisible a nadie, al contrario. Muchas veces he tenido conversaciones difíciles con colegas por las tarifas, tanto de interpretación como de traducción. Prevalece la idea de que "así están las cosas" y el miedo a no conseguir trabajos. Creo que más de una vez les ha costado entender que yo pueda defender con uñas y dientes mis tarifas y, por otra parte, haga voluntariado. A lo mejor es que yo lo he definido con tal claridad que no me lo cuestiono, pero comprendo y celebro que no toda la gente vea el mundo como yo.