Volvimos de Marruecos. Sí, bueno, fuimos a Marruecos, y pasó: volvimos. Volvimos con mutaciones de distintos órdenes. Se dice que es lógico volver diferente, pero "se dice pronto", dicen los españoles. El caso es que volvimos.
Primera impresión fuerte: entendí que no tenía idea de la cultura islámica más allá de la caricatura de la CNN. Me sorprendió, por ejemplo:
• Entrar a un lugar y escuchar al vendedor cantando sus oraciones
• No ver bebidas alcohólicas en los menúes de bares y restaurantes
• La pobreza extrema compatible con microsoft: chicos de 8 años que se golpeaban para recibir un caramelo, una birome y al rato nos pedían nuestro msn
• Los bereberes no son árabes: la cultura en Marruecos es un mosaico de culturas
• Los nómadas no aceptan dinero ("Billetes, no gracias. ¿Qué haríamos con eso?")
En el campo, de camino entre ciudades, a veces preferí no mirar por la ventanilla: nunca habría pensado posible un ganado entero desnutrido.
Divagando por las medinas, entre arrobas de neón, carteles de coca zero y demás, la cuestión era no preguntarse si en algún momento no nos terminaremos pareciendo demasiado Marruecos, Buenos Aires, Madrid, Sucre, Nueva York y Petrogrado.
El desierto es un mundo aparte, ahí la lógica cambia. Es entrar y aceptar que la mochila que traés no te sirve. Así de simple, no sirve. Cuando preguntás la hora sonríen con tristeza y contestan (pero no entienden qué cambia saberlo, y es verdad que no entienden). De noche, después de trabajar sin dormir varios días seguidos (se dedican fundamentalmente al comercio, al turismo y a las artesanías) se van a dormir a las dunas. ¿Con carpa, con bolsa, con algo? No. Se dejan tapar por la arena (hay que escuchar cómo suenan la arena y el viento para entender el sonido de fondo que -quieras o no- te adormece) y buscan un camello blanco (estrellas fugaces) para no aburrirse. Pero en un cielo tan despejado, las estrellas fugaces no los sorprenden: cuando se aburren ya demasiado, cuentan chistes. Y qué chistes.
¿Cómo sabés cuál es la parte de atrás y la parte de adelante de una palmera? Cuando alguien va a hacer pis a la palmera, esa es la parte de atrás.
Si ves una hilera de camellos en el horizonte, pero no son camellos, ¿qué son? Camillas.
Y así (como no nos reímos, nos miraban con altivez: "usted no entiende").
Los chicos en el desierto hablan por lo general 5 idiomas (árabe, bereber, español, francés e inglés... como mínimo) y pueden explicarte su historia y qué pasa en cada hueco del pueblo. En el idioma que elijas.
En Marruecos vi autómatas de todo tipo: vendedores de 8 años (señora, señor, amigo, mire lo que tengo, es para ayudar a mi familia, no va a encontrarlo más barato, éste es un precio justo, dígame cuál es el precio justo para usted, última oferta, etcétera), compradores de todas las edades (pobrecillos, necesitan útiles escolares, la próxima vez debemos traerles alimentos - no dulces, cómo pueden vivir así, algún día voy a dedicar un año a trabajar con asistentes sociales, es terrible, ¿habeis visto el programa de adopción de niños africanos por las vacaciones?, etcétera). Mi conclusión es que no me gustan los autómatas.
Suficiente, lo demás que lo digan las fotos que, más o menos resumidísimas (porque eran 800) están acá:
http://www.flickr.com/photos/laikalejos
Estas son las cosas que me sorprendieron por haber llegado buscando arquetipos y encontrar -para mi sorpresa- humanos que todavía se empecinan en seguir siéndolo desde la diferencia.
Los quiere y los extraña y los piensa y los saluda,
Leticia
(lejos).