¡Hola!
Lucille: me gustaría saber si has militado políticamente. Sé que el tema te interesa y mucho. Sé que tu hijo se llama Ernesto no por casualidad. Si es que has militado, ¿te trajo problemas alguna vez tu ideología?
Au
Sí, milité bastante desde 1982 y hasta que Alfonsín dejó el poder.
Trabajé en la campaña, como pude, era novata en el asunto, hice traducciones y hasta interpreté en algunas ocasiones. La euforia del regreso de la democracia hizo que hasta ayudara un poco en la campaña de Luder (!!!), porque mi marido es peronista y él trabajó en esa campaña. Era un intercambio alegre porque recuperábamos la democracia. Pero debo darte un dato: Mario trabajó para Luder, y el 30/10/83 fue y votó por Alfonsín.
Quizá el único altercado lo tuve en el Congreso, cuando dirigía el depto de traducción e interpretación, y tenía bajo el vidrio de mi escritorio una foto firmada por Alfonsín. Mi cargo era administrativo, no político. Y en cierto momento, al comienzo de la presidencia de Menem, una persona de su partido, allí en la Cámara, me recomendó con bastante arrogancia y antipatía que sacara esa foto de ahí.
No la saqué, por supuesto. Renuncié al poco tiempo, y les dejé una fotocopia en colores de regalo. La original me la traje a casa.
Nuestro hijo se llama Ernesto en honor a Ernesto Guevara de la Serna, es decir, el Che. Tuvimos miedo al ir al registro civil a anotarlo en febrero del 77, plena dictadura, de que nos preguntaran por qué le queríamos poner Ernesto, pero se lo pusimos igual.
Luego tuvimos la suerte de conocer a los hermanos del Che, y a los dos hijos mayores, Camilo y Aleida, y varios de sus amigos, porque como ya sabés, el Che vivió 14 años en Altagracia, y allí hay un museo que es la casa donde más tiempo estuvo. Cada año se festeja su cumpleaños, el 14 de junio, y se hace la Semana del Che. También conocí (de lejos, claro) a Fidel y a Hugo Chávez cuando estuvieron a fines de julio del año pasado, visitando la Casa del Che. Y durante la Semana del Che, cada año, viene gente de todo el mundo, y por supuesto, cubanos destacados, amigos del Che que combatieron en Bolivia, en Cuba, en Angola.
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Roberto Guevara y yo, cuando se inauguró el Museo.
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Mario y yo llevamos cada año para el 14 de junio una torta y brindamos por el Che con la gente del museo, con los amigos o parientes del Che que allí estén, en el mismo cuarto en que Ernestito festejaba sus cumpleaños de chico.
No he tenido problemas con mi militancia, ya que a los radicales no nos molestan demasiado. Pero en la época de la dictadura, perdí muchos amigos y gente querida, radicales, peronistas, sin partido, militantes o no, ex compañeros de colegio. Y sufrimos momentos de mucha angustia por haber figurado en las libretas de direcciones de ellos, por ser amigos de gente con principios e ideales, como le habrá pasado a muchos de mi generación.
Y una vez corrí serios peligros de morir linchada, cuando fui con algunos correligionarios a despedir a Alfonsín el 8 de julio de 1989, y de paso darle la bienvenida a Carlos. Nos plantamos al costado de la casa Rosada, pero se nos vinieron 4.000 menemistas rabiosos a matarnos. La policía intervino, y algunos radicales y peronistas más calmos, mediaron para que no nos mataran. Eso sí, no me quité la boina blanca en ningún momento, y estuve a punto de "morir combatiendo al enemigo". Toda una experiencia. 