Ale:
No es necesario (bueno, diría que no es conveniente) deshojar la margarita sentada cerca de la ventana cual heroína de una novela de Jane Austen (afuera la nieve y algún ruiseñor).

Será que a mí el deshojar margaritas se me hace una cosa lenta, tic-tac, tic-tac y, si me pongo filosófica, un mucho en manos del destino. ¡Hay que salir a buscarla!
Te cuento mi historia en unas oraciones para que te refuerce la idea de cómo es (suele ser) la transición. Tal vez te sirva de algo.
Me recibí hace 25 años (yeah, este año me dan algún pirulito de algún noble metal en el CTPCBA

). Si bien la tradución fue siempre mi gran amor, he tenido amantes.



En un tiempo, le puse muchos años a la docencia (8 años, en realidad). Luego me dio por el comercio exterior (yes!), pero mucho más tiempo le dediqué al garketing. Vivía una vida doble entre mi amor formal (la traducción) y mis amantes. Quiero decir que traduje desde antes de recibirme hasta... esta mañana,

mientras tenía otras actividades.
¿Y desde cuándo soy autónoma? Desde el año 2003, es decir, ayer nomás.
¿Y cómo fue el proceseo? Uf... La transición fue jodida. Duró un año. Yo volvía del banco a los pedos (recuerdo que venía en subte y "corría" las 6 cuadras que van desde la Avda. Santa Fe hasta mi cuadra), y reportaba a mi cliente (agencia de noticias). A mis clientes locales, los mandaba a todos para el fin de semana (sin avisarles nada, obvio, a ver si se creían dueños de mi vida).
En fin: que no es de la noche a la mañana, ni es fácil, pero se puede.

Au