Forums

Full Version: ¿A qué velocidad se puede interpretar?
You're currently viewing a stripped down version of our content. View the full version with proper formatting.
La pregunta, así, descontextualizada, carece de sentido: a qué velocidad se puede conducir? DEPENDE!

Por lo pronto, velocidad del original (casi siempre pensamos exclusivamente en ella? O del intérpretê? Medida cómo, en palabras o en sílabas (cien palabras inglesas equivalen a unas 120 sílabas, cien castellanas equivalen a unas 250 castellanas; un texto de 100 palabras inglesas suele equivaler -traducido sin perder un morfema- a unas 125 palabras castellanas, equivalentes a unas 200 sílabas). O sea, que, puestos a "traducir" TODO lo que dice el original, 100 palabras inglesas pasan a ser 125 castellanas, pero las 125 sílabas originales se transforman en 200, de modo que el intérprete que "se pega al orador" tiene que hablar casi al doble de la velocidad, Al margen de que cognitivamente se pueda (y físicamente quién sabe por cuánto tiempo). Aquí resulta decisiva la diferencia estructural entre las lenguas. El inglés, con su fondo léxcio monosilábico y escasa necesidad de explicitar las relaciones semánticas es MUCHO más económico que el español, con su fondo trisilábico y la necesidad de explicitar las relaciones semánticas: night table - mesa DE noche.

Luego está la dificultad del original PARA el intérprete: cuán famliarizado está con el orador, su acento, su estilo, el tema, la terminogía, su dominio de su propia lengua, su capacidad de dicción y articulación, etc.

Luego la densidad informativa del original (leído o imporvisado, explicando una complicada operación a corazón abierto o echando flores)

Luego la PERTINENCIA de la información oiriginal para los interlocutores del intérprete: Cuánto se puede/conviene/es preciso condensar o directamente omitir o, al revés, explicar o directamente añadir: Por ejemplo, la explicitación de los acrónimos tan frecuentes en inglés.

Luego, la capacidad del intérprete de a) condensar la forma (preguntar en vez de formular una pregunta) y b) de resumir el contenido (en esta importante reunión que celebramos hoy - aquí).

Y, final y decisivamente, la velocidad a la que el interlocutor puede ENTENDER, no las palabras, sino el discurso. La comprensión crítica, metarrepresentativa, exige tiempo. Si el orador no lo da, no se lo puede entender. Si no lo da el intérprete, tampoco se le puede entender. Y no hay diferencia entre no entender al orador porque habla chino y no poder entender al intérprete porque va demasiado rápido.

El intérprete está para prestar un SERVICIO. El servicio no es DECIR LO QUE DICE EL ORADOR, sino decir de modo que el nuevo interlocutor ENTIENDA LO QUE TIENE QUE ENTENDER COMO TIENE QUE ENTENDERLO. Una interpretación que, por rápida, confusa, atarantada o monótona NO SE ENTIENDE (o cansa, con lo que el interlocutor se saca los audífonos y deja de entender), NO SIRVE. Y un servicio que NO SIRVE, es un servicio INÚTIL, o sea, MALO.

Cuando el intérprete siente que, dadas las condiciones, NO PUEDE proporcionar una interpretación QUE SIRVA, su deber profesional, como el del plomero o el médico, es negarse a prestarlo e insistir en que se reúnan las condiciones necesarias. Los intérpretes que se niegan -casi siempre por pusalinimidad y tirmoratez- a hacerlo se parecen a médicos que, temerosos de decirle al paciente que se quede quieto, le dan la inyección de todos modos, aunque sea en el ojo.

sergio
Buenos días Sergio,
mi humilde opinión: sin desperdicio cada párrafo leído.
Resaltaré, sin embargo, las frases que me hicieron especial sentido o gracia, o ambos.
Saludos,
Alicia

P.D. Particulamente interesantes las equivalencias de palabras y sílabas entre español e inglés.


Sergio Viaggio Wrote:
La pregunta, así, descontextualizada, carece de sentido: a qué velocidad se puede conducir? DEPENDE!

Por lo pronto, velocidad del original (casi siempre pensamos exclusivamente en ella? O del intérpretê? Medida cómo, en palabras o en sílabas (cien palabras inglesas equivalen a unas 120 sílabas, cien castellanas equivalen a unas 250 castellanas; un texto de 100 palabras inglesas suele equivaler -traducido sin perder un morfema- a unas 125 palabras castellanas, equivalentes a unas 200 sílabas). O sea, que, puestos a "traducir" TODO lo que dice el original, 100 palabras inglesas pasan a ser 125 castellanas, pero las 125 sílabas originales se transforman en 200, de modo que el intérprete que "se pega al orador" tiene que hablar casi al doble de la velocidad, Al margen de que cognitivamente se pueda (y físicamente quién sabe por cuánto tiempo). Aquí resulta decisiva la diferencia estructural entre las lenguas. El inglés, con su fondo léxcio monosilábico y escasa necesidad de explicitar las relaciones semánticas es MUCHO más económico que el español, con su fondo trisilábico y la necesidad de explicitar las relaciones semánticas: night table - mesa DE noche.

Luego está la dificultad del original PARA el intérprete: cuán famliarizado está con el orador, su acento, su estilo, el tema, la terminogía, su dominio de su propia lengua, su capacidad de dicción y articulación, etc.

Luego la densidad informativa del original (leído o imporvisado, explicando una complicada operación a corazón abierto o echando flores)

Luego la PERTINENCIA de la información oiriginal para los interlocutores del intérprete: Cuánto se puede/conviene/es preciso condensar o directamente omitir o, al revés, explicar o directamente añadir: Por ejemplo, la explicitación de los acrónimos tan frecuentes en inglés.

Luego, la capacidad del intérprete de a) condensar la forma (preguntar en vez de formular una pregunta) y b) de resumir el contenido (en esta importante reunión que celebramos hoy - aquí).

Y, final y decisivamente, la velocidad a la que el interlocutor puede ENTENDER, no las palabras, sino el discurso. La comprensión crítica, metarrepresentativa, exige tiempo. Si el orador no lo da, no se lo puede entender. Si no lo da el intérprete, tampoco se le puede entender. Y no hay diferencia entre no entender al orador porque habla chino y no poder entender al intérprete porque va demasiado rápido.

El intérprete está para prestar un SERVICIO. El servicio no es DECIR LO QUE DICE EL ORADOR, sino decir de modo que el nuevo interlocutor ENTIENDA LO QUE TIENE QUE ENTENDER COMO TIENE QUE ENTENDERLO. Una interpretación que, por rápida, confusa, atarantada o monótona NO SE ENTIENDE (o cansa, con lo que el interlocutor se saca los audífonos y deja de entender), NO SIRVE. Y un servicio que NO SIRVE, es un servicio INÚTIL, o sea, MALO.

Cuando el intérprete siente que, dadas las condiciones, NO PUEDE proporcionar una interpretación QUE SIRVA, su deber profesional, como el del plomero o el médico, es negarse a prestarlo e insistir en que se reúnan las condiciones necesarias. Los intérpretes que se niegan -casi siempre por pusalinimidad y tirmoratez- a hacerlo se parecen a médicos que, temerosos de decirle al paciente que se quede quieto, le dan la inyección de todos modos, aunque sea en el ojo.
sergio

Tengo un artículo, intitulado "Teaching Beginners To Shut Up and Listen", que tal vez interese. A ver si me acuerdo de cómo se hace para subirlo.


sergio

Sergio Viaggio Wrote:
Tengo un artículo, intitulado "Teaching Beginners To Shut Up and Listen", que tal vez interese. A ver si me acuerdo de cómo se hace para subirlo.


sergio


Are you telling me something? Big Grin Big Grin
Saluti,

Alicia

P.D. BTW, me encantaría leer el artículo.

En realidad, las únicas diferencias entre la velocidad a la que se puede traducir o interpretar son las específicas de la escritura y la oralidad. A la hora de escribir, la limiación física infranqueable es la muscular, pero lo que se ha escrito se entiende igual de bien o de mal independientemente de a qué velocidad a sido escrito. A la hora de hablar, la limitación física también es muscular, pero no da lo mismo entender a alguien que habla a toda velocidad y sin modular que a alguien que "dice" con la debida soltura. En otras palabras, si en traducción las limitaciones son del traductor (en su circunstancia), en interpretación son las del intérprete (en la suya) JUNTO con las del interlocutor (en la suya).

En mi caso, yo traduzco mentalemente a mucha mayor velocidad que la que me consienten los dedos. Para colmo, como escribo con increíble torpeza, pierdo luego muchísimo tiempo detectando y remendando gazapos. Otra contra que tengo es que me cuesta detenerme a examinar las letras, de modo que la mayor parte de los gazapos se quedan sin remediar. Interpretando, también me trabuco pasada determinada velocidad, porque me cuesta articular (quienes me hayan escuchado hablar con vehemencia lo saben!), pero no es lo mismo el "gazapo" oral que el escrito. EL oral casi nunca requiere corrección. Es más, la autocorrección constante produce gran irritación (cosa de la que no todos los intérpretes son conscientes, con lo que viven pidiendo perdón... lo cual, claro, los obliga a hablar todavía más rápido, porque tiene que, además de decir, tiene que a) pedir perdón y b) repetir.

sergio
Me permito opinar un poquito.
Estoy de acuerdo con quienes contestan a ¿A qué velocidad se puede interpretar? con un DEPENDE.

Según mi experiencia, se puede interpretar muy cómodamente de manera simultánea a una persona que habla a 160 o a 170 palabras por minuto, del inglés al castellano, siempre que dicho orador se exprese con oraciones simples (sujeto+predicado), oraciones breves, claras y concisas. Las personas inteligentes suelen tener las ideas claras.

Pero, si el orador se expresa desordenadamente, interrumpiéndose para replantear sus ideas, metiendo subordinadas dentro de subordinadas, dentro de otras subordinadas, por más que hable a 100 palabras por minuto, será muy difícil producir una interpretación buena. Uno naufraga junto al orador.

En síntesis, si el orador tiene claro en la mente lo que quiere decir, seguramente lo dirá con claridad y será fácil comprenderlo e interpretarlo bien. Un orador inteligente tiene claro lo que quiere decir.

Si el orador no tiene claro lo que quiere decir, será un desastre él, y el intérprete poco puede hacer. No importa si interpreta editando o palabra por palabra.

Me ha tocado interpretar a 170 ppm, que es tremendamente rápido, del inglés al castellano, a un orador coherente e inteligente y con ideas claras, y he podido hacer un muy buen trabajo. Editando algunas veces, sintetizando, o siguiéndolo palabra por palabra, o casi.

Y me ha tocado interpretar a un idiota (bastante conocido en la Argentina) o varios idiotas, del castellano al inglés, a 110 ppm, desordenados, confusos y caóticos, y mi interpretación, obviamente no fue tan buena.

Todo depende de estas instancias y de muchas otras.

Un tema que nos interesa, o nos conmueve, puede ser mucho más fácil de interpretar que uno que no nos guste o no nos mueva un pelo. Interpretar la filosofia del tornillo fosforescente es más tedioso que interpretar algo sobre derechos humanos, si el tema nos conmueve y nos toca de cerca. Aunque por el primero cobremos un toco de guita, y por el segundo lo hagamos ad honorem.  Nuevamente, todo depende.

Ser intérprete es algo así como jugarse el pellejo en cada ocasión que uno interpreta. Edite o no edite, interprete palabra por palabra (que en la práctica no es tan así).

Bien, ese es mi humilde y sincero aporte.

Un abrazo,
Lucille

Julio Arturo Torres Jaubert Wrote:
Hola Laura

Perdón por una pregunta que podría parecer de principiante, pero eso es lo que intento ser.  Se dice que un traductor puede traducir 2 o 3 mil palabras diarias, tal vez más, pero en el caso de la interpretación ¿cuántas palabras por minuto se considera un mínimo aceptable?
Sé que la dificultad puede variar por el tema, los términos, el acento, el micrófono... pero es que no sé si existe ese estándar.

Gracias de antemano
Julio

Iindaga Julio:

Perdón por una pregunta que podría parecer de principiante, pero eso es lo que intento ser.  Se dice que un traductor puede traducir 2 o 3 mil palabras diarias, tal vez más, pero en el caso de la interpretación ¿cuántas palabras por minuto se considera un mínimo aceptable?
Sé que la dificultad puede variar por el tema, los términos, el acento, el micrófono... pero es que no sé si existe ese estándar.

+++No PUEDE exisitir. Es como preguntar has què volocidad pude conducr un automovilista (independeientemente de las leyes del trásito) o cuántos tumores puede operar un cirujano... DEPENDE!

sergio
Bueno, Julio, pongamos que mínimo podría ser alguien que habla lento, por ejemplo, a 95 o 110 ppm. Esto es lento. Muchas menos palabras por minuto que 95 no es lo usual. La gente habla más o menos. Para darte un rango mínimo-máximo, diría que eso es lo lento y 170 a 190 es muy rápido, variando un tanto entre los hispanoparlantes que solemos hablar a los santos piques, y tal vez los nórdicos, por darte un solo ejemplo, que suelen hablar a menor velocidad que nosotros. A grosso modo, esto tal vez conteste tu pregunta.

Aunque, claro, como todo depende, puede haber un hispanoparlante que hable lento, y un danés histérico que hable a mil por hora.

La velocidad término medio, habitual, puede ser entre 130 y 150 ppm.

Y hay otra posibilidad: si el orador lee un texto, puede ir muchísimo más rápido que si ese mismo orador tiene que improvisar, por lo que irá buscando los términos en su mente, que mejor expresen la idea que intenta transmitir. En este caso, hablará a menos palabras por minuto, porque necesita tiempo para encontrar esas palabras.

Saludos,
Lucille

Julio Arturo Torres Jaubert Wrote:
Gracias a todos por sus opiniones.  Desde luego que depende, lo expresé al aclarar que sabía que había muchos factores.  Mi suposición es que podría haber un mínimo-máximo (y aún puede haber excepciones) que se le exige a cualquier intérprete.  Por exagerar un poco, no creo que alguien que sólo pueda interpretar 20 palabras por minuto sea apto, ni que haya otro capaz de interpretar 500 palabras por mintuo.  (Rango: discurso político mexicano* - narrador de carreras de caballos Big Grin)



* Estimados compatriotas......................... sabemos.......................
que pasamos................ por una etapa.................. difícil............ zzzzzzzzzzz

En efecto, Alicia, la traducción y la interpretación son dos animales muy diferentes, como vos decís.

Son dos ciencias opuestas, aunque muy vinculadas. Como el yin y el yang. Opuestas pero complementarias.

La traducción es una ciencia exacta, y la interpretación, una inexacta.
O, dicho de otro modo, la traducción es una ciencia dura, y la interpretación, una blanda. Y es blanda porque por fuerza hay que ser más flexible con el idioma, para poder interpretar.

Al traducir por escrito, se puede hacer un borrador, y luego pulirlo y buscar palabras en los diccionarios y perfeccionarlo, casi por completo.
Al interpretar, eso no se puede hacer tan minuciosamente, sencillamente no hay tiempo. Y los diccionarios que usamos son nuestra memoria.

Con respecto a los talentos necesarios, no estoy muy segura de que solo sea una cuestión de talento. Hay mucho de eso, pero mucho más de capacitación, práctica, personalidad, etc.

Abrazo,
Lucille



[quote=Alicia I. Palmero]
Gracias, Lucille, por tus comentarios.
Pienso que escuchar de viva voz vuestra experiencia, nos acerca (y me aleja* Sad) a ese mundo tan interesante al que se enfrentan día a día ustedes, los intérpretes.

Un abrazo,
Alicia

* ¿Por qué digo que "me aleja"? Pues porque en la medida que voy conociendo más los internals de vuestra profesión, me doy más cuenta de la percepción inicial que tenía sobre ella: de que la traducción y la interpretación son dos animales muy diferentes y que hay talentos que difícilmente llegaré a tener para lograr un trabajo profesional (cosa para mí absolutamente obligatoria Wink )
Attenti! La T y la I se diferencian como se diferencian el habla escrita de la oral. No se trata de que el habla escrita (medidada o no) sea EXACTA, ni DURA, sino de que puede a) obedecer a una reflexión más detenida y, además, b) ser el producto de una serie de reflexiones, cada una de ella más detenida que un correspondiente acto de habla oral.

La palabra "ciencia" es peligrosa, porque la ciencia es teórica, la práctica de la ciencia es una técnica; la ciencia es una, la de la comunicación humana -versión hablística, versión medidada, subversiones escrita y oral. La ciencia, pues, es la de la mediación interlingüe, SIEMPRE. Cambia su modalidad práctica y, por ende, técnica.

Los criterios de calidad se reducen siempre a uno fundamental: Tanto la traducción (escrita de un texto escrito, o escrita de un texto oral -existe y yo mismo la he practicado-, literaria o pragmática, judicial o médica o lo que sea) como la interpretación (oral de un texto oral u oral de un texto escrito, dialógica, consecutiva o simultánea, judicial o comunitaria o de conferencia) prosperan en la medida en que el nuevo interlocutor comprende a) lo que corresponde o conviene que comprenda b) como corresponde o conviene que lo comprenda desde el punto de vista de los fines metacomunicativos de la comunicación.

En todo caso, la T y la I se diferencian como la cirugía en un hospital de lujo y en una trinchera. El cirujano de trinchera tiene que amputar cien miembros por hora, con un bisturí romo o un cuchillo de cocina, usando sábanas como vendas, sin anestesia, en medio del fragor del combate... pero no son dos CIRUGÍAS diferentes, sino dos prácticas diferentes de la misma cirugía. Ambas prosperan si a) el paciente se cura b) con los mínimos inconvenientes posibles en función de los fines metamedicinales de la medicina.

Obviamente, el umbral de calidad es más alto en el hospital que en la trinchera (cicatrices inaceptables en el vientre del paciente que sale del hospital no cuentan en el soldado que ha salvado milagrosamente su vida). Lo mismo en la T y la I. EL criterio de éxito es el mismo, el umbral de calidad diferente. Las cicatrices son inaceptables en el texto escrito con calma (pero se perdonan en el escrito a toda velocidad, como este, sin ir más lejos) y se disculpan en el oral.

En cuanto a velocidades mínimas y máximas, la cantidad media de palabras por unidad de tiempo es una noción poco útil, porque hay lenguas que necesitan más palabras (las analíticas, como el castellano) y otras que necesitan menos. Amén de que la misma noción de palabra es poco útil. "En sí mismo" son tres palabras que de dicen en menos tiempo que "ensimismamiento" que es una sola pero el 50% más larga que las otras tres juntas. Los propios lungüistas no se han puesto aún de acuerdo en cuál es el segmento fónico que equivale mentalmente a una "palabra". "contratiempo" es una palabra? Y por qué "contra reloj" son dos? Porque se ESCRIBEN con espacio? Y los analfabetos cómo las distinguen?

No que la noción sea inútil, sino que es una noción imprecisa, de trabajo, y al hablar de velocidad no hay que darle a la palabra el valor que tiene el kilómetro. En efecto, a condiciones iguales, un intérprete se diferencia de un no intèrprete (traductor o dentista) en que es capaz de reproducir más o menos cualquier tipo de discurso "normal" en un tiempo real MUY reducido. Es cómodo -y, por ende, útil- hablar de palabras por minuto. Pero nadie lo sabe a ciencia cierta. Sí sabemos que hay un umbral más o menos universal de unas 110-120 palabras, pero nadie verdaderamente las cuenta (porque es imposible, y si no lo fuera, igual sería inútil). Uno  (uno, el intérprete veterano, que es el que decide si el bisoño es o no intérprete) MÁS O MENOS se da cuenta de si el orador va MÁS O MENOS rápido y si esa velocidad es MÁS O MENOS normal y, aun si no lo es, un intéprete tendría que MÁS O MENOS arreglárselas. Quien quiera venir con cronómetros que venga. Yo todavía no he visto a nadie en ningún examen.

Por cierto, en este sentido, la medición (la "ciencia"?) de la interpretación simultánea (y solo la simultánea) es la única que puede ser exacta: se cronometra al orador, se le cuentan (con el criterio que sea) las palabras, se cuentan las palabras del intérprte, se juzga su aceptabilidad y VOILÀ! Quién puede hacer algo parecido con un traductor? Cómo cronometrar el tiempo que media entre la consulta con el foro y las respuestas? Cuándo se para el cronómetro? Con ese último gazapo corregido a último momento antes de entregar la traducción que estaba "terminada" hacía tres días?

Otrosí fundamental: esa velocidad mínima o máxima definitoria, ideal o posible... de qué tipo de discurso, con qué grado de preparación, en qué condiciones materiales (por ejemplo, de sonido) con qué grado de precisión, elegancia, fluidez e inteligibilidad? Cuántas palabras o lo que sea por minuto... con qué nivel de aceptabilidad?

There's more to translation and interpretation, Horatio, that are improvised in your nonce intuitions based purely on personal exprience uncritically recalled and conceptualised.

sergio
Pages: 1 2
Reference URL's